Una modesta edición en pasta rústica y sólo 32 hojas bastaron a Kathya Millares y a Luis Miguel Aguilar para dar vida a “En un lugar de Cervantes”.

México, 7 Feb (Notimex).- Una modesta pero bien cuidada edición en pasta rústica y sólo 32 hojas bastaron a Kathya Millares y a Luis Miguel Aguilar para dar forma y vida propia a “En un lugar de Cervantes”, interesante novedad que ya está en las librerías de este país.

Don Miguel de Cervantes había dejado este mundo terrenal pero el entrañable “Quijote” cabalgaba, sin saberlo, hacia la eternidad. La luz de la novela moderna estaba encendida, alumbrando a una legión de escritores… y algunos, confiesan sus orígenes en este libro.

Otros siguen conversando con “Don Quijote” y con su escudero, su pintoresco amigo, el necio “Sancho Panza”; otros más toman la verdad de la vida apropiándose de la filosofía quijotesca. De eso precisamente, tratan los fragmentos reunidos en este peculiar volumen.

La obra se debe a Kathya Millares Fernando, editora, escritora y periodista, quien fue hábil secretaria de redacción del suplemento cultural “Confabulario”, y brillante guionista del programa televisivo “El Foco”, de Proyecto 40. Actualmente es editora de “Nexos”.

Por su parte, Luis Miguel Aguilar es escritor, autor de los libros de poemas “El minuto difícil”, “Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas” y “Platicas de familia”, cuyos versos y prosas hablan de la vida y de la muerte, como Calvino.

Por ejemplo, es paradójico que al final del libro, al hablar de la muerte de alguien, hable de su vida. A lo mejor esta paradoja es la que recorre todos los textos que integran el libro. Varias de estas piezas dan forma a materiales extremos, como la enfermedad y la pérdida.

Pero una vez escritas estas piezas, al autor le habría importado más no escribirlas. Al cabo, sólo se propuso (y al paso de los años es su idea sobre cómo debe intentarse la literatura) hacer las cosas con sencillez y atrevimiento, de lo cual espera dé fe el lector.