Nueva York, 5 Dic (Notimex).- Una misteriosa epidemia en perros amenaza con frustrar los esfuerzos de erradicación del gusano de Guinea en Chad, ya que los investigadores sospechan que estos animales transmitirían la enfermedad a los humanos.

La campaña de más de una década para erradicar esa infección parasitaria en África estaba cerca de alcanzar la victoria, con un número mínimo histórico de 25 casos reportados en 2015, sin embargo los perros podrían echar por tierra los esfuerzos.

El Centro Carter en Atlanta, Georgia, que liderea la campaña global para erradicar el gusano de Guinea, registró un total de 25 casos humanos el año pasado sólo en cuatro países del continente, Chad, Etiopía, Mali y Sudán del Sur.

Sin embargo, en Chad las infecciones en perros están aumentando pues se documentaron más de 450 casos de gusano de Guinea en canes domésticos durante el año pasado, una cifra récord también.

La mayoría de los casos de la infección en Chad han ocurrido en comunidades establecidas a lo largo del Río Chari, que corre en el suroeste de ese país centroafricano y desemboca en el Lago Chad.

“Si vamos a ser agresivos y lograr esto, tenemos que eliminar la infección en los perros”, sostiene David Molyneaux, un parasitólogo en la Liverpool School of Tropical Medicine, en Reino Unido, citado en un artículo de la revista Scientific American.

Los investigadores tienen fuertes sospechas de que los perros estarían transmitiendo la infección a las personas y ahora el reto es comprender cómo lo hacen, pero sobre todo la forma en que primero adquieren el parásito.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declarará la erradicación del gusano de Guinea hasta que pare su propagación entre perros, afirma Molyneaux, miembro de la comisión que se reunirá a fines de enero en Chad para discutir cómo lidiar con la epidemia canina.

En 1986, cuando el Centro Carter se unió a la campaña para erradicar al parásito, se registraba un estimado de 3.5 millones de infecciones humanas anuales debido principalmente a las pobres condiciones sanitarias y a la falta de agua limpia.

Cuando las personas beben agua sin filtrar pueden tragar microscópicos crustáceos de agua dulce, llamados copépodos, los cuales al morir liberan larvas que maduran y se aparean en el intestino humano, tras lo cual los machos mueren.

Las hembras, de aproximadamente 80 centímetros de longitud, sobreviven y migran lentamente del intestino, enterrándose a través de los tejidos de su anfitrión, por lo general hacia las piernas y los pies por donde intentan escapar.

Provocan un intenso dolor en los pacientes, muchos de los cuales se bañan en los ríos, contaminando el agua con la próxima generación de larvas, y aunque la infección rara vez es mortal, si debilita a las personas por meses.

Debido a que no existe una vacuna contra el parásito y tampoco hay un tratamiento eficaz para combatirlo, los esfuerzos de erradicación se han centrado en la provisión de agua limpia y el cambio de hábitos de las personas, dice Donald Hopkins, asesor especial en el Centro Carter.

Las personas en las zonas que una vez fueron afectadas por el gusano aprendieron a filtrar el agua utilizando telas y a evitar su consumo, además de que ahora reaccionan rápidamente ante nuevos casos, reportándolos a las autoridades de salud.

Chad estaba en la cúspide de ser declarado libre del gusano de Guinea en la década de los años 2000, ya que ningún caso se había registrado en los 10 años previos, pero a partir de abril de 2010 apareció un puñado de infecciones humanas, registrándose 60 casos desde entonces.

Los casos son inusualmente esporádicos y aislados unos de otros, precisa sin embargo Mark Eberhard, parasitólogo asesor en la erradicación del gusano de Guinea para el Centro Carter.