Currículo nulo sobre sexualidad

Campeche.- 15/12/2015.- Aunque el Gobierno federal, los gobiernos de los estados y muchas organizaciones de la sociedad civil aseguran que el embarazo adolescente y las infecciones de transmisión sexual (ITS) están entre sus grandes preocupaciones, las acciones para combatir este problema se enfrentan a un primer y gran obstáculo: la ausencia de un currículo sobre formación de la sexualidad en los programas escolares de primaria, secundaria y preparatoria.

Otros de los obstáculos, cuando se buscan soluciones a temas relativos a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, son la intolerancia y el conservadurismo recalcitrante, impuesto a través de la educación no laica y que evita informar a la niñez y la juventud sobre la sexualidad, las consecuencias del embarazo adolescente, las prácticas sexuales de riesgo, la violencia y la discriminación contra identidades que confrontan al heteropatriarcado.

Por eso, la mayoría de la información que llega a las y los jóvenes es a través de sus “amigos” o a través de fuentes poco confiables, por redes sociales, a veces a cuentagotas y otras veces abundante, pero llena de mitos. Esto se debe a que el conservadurismo prevalece y se impone a las y los profesores incluso por presión de los padres o madres de familia, quienes no quieren que se les dé información, por temor y para evitar, supuestamente, la práctica sexual temprana.

En la escuela secundaria, las y los adolescentes tienen una aproximación breve y superficial en el aula, a través de los programas de estudio y de los libros de texto. Antes, esa leve información se daba hasta el bachillerato y fue recibida por quienes hoy son padres y madres de familia.

Los libros incluyen esquemas con información obsoleta sobre “el órgano reproductor masculino y femenino”, donde la imagen correspondiente al joven está de perfil y de frente la de la joven. Las pláticas de muchos docentes se centran en el temor a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo.

Peor aún, hay maestras y maestros que prefieren no abordar esos escasos contenidos para evitar que las madres y padres protesten. Cabe decir que no son todos y que hay docentes que asumen el riesgo y dan la importancia necesaria a los contenidos. Incluso, solicitan apoyo de organizaciones especializadas en derechos reproductivos para que den la información a las y los alumnos, casi siempre sobre prevención de embarazos tempranos e infecciones de transmisión sexual.

La información que gira en el entorno de la juventud muchas veces contribuye a la confusión, al fortalecimiento de mitos, prejuicios y estigmas sobre la sexualidad, y fomenta también la discriminación para quienes manifiestan una sexualidad que se sale del orden sexual heteronormativo. Así, a la información sobre derechos sexuales y reproductivos se suma y se refuerza con las actividades que se fomentan en alumnas y alumnos en el aula: bordado, tejido y costura para ellas, y actividades relacionadas con la fuerza para ellos.

La necesidad de que niñas, niños y adolescentes cuenten con información sobre derechos sexuales y reproductivos causó disputas durante la discusión para aprobar la Ley General de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, pese a que hay un currículo prácticamente nulo en los ciclos escolares.

Lo que sí hay es un currículum oculto que genera desinformación y refuerza los mitos. En este currículum oculto se encuentran las causas, en gran medida, de los altos índices de embarazo adolescente y de los casos de ITS.

Urge la creación de un currículo oficial que contribuya a resolver estos problemas y evite al mismo tiempo el efecto en la vida de las y los jóvenes adolescentes. Y frente a las restricciones que la educación formal afronta, la alternativa es un programa de información alternativo que empiece a romper los mitos en torno a la sexualidad.

Urge que desde los espacios educativos se trabaje en un currículo, que esté integrado a los programas de formación e información de docentes, con el fin de que puedan desarrollar propuestas para que la información sobre derechos sexuales y reproductivos llegue a las y los alumnos, generando una educación informada, que trastoque los esquemas aprendidos y dé una perspectiva más desprejuiciada y consciente, sin miedo a la sexualidad y poniendo a salvo la vida.