Pueblos Mágicos, baluarte del turismo nacional

San Miguel de Allende, Guanajuato. FOTO/ESPECIAL

México, 23 Sep (Notimex).- El programa de Pueblos Mágicos, que a partir de este viernes tendrá nuevas localidades que se sumarán a las 83 existentes en el país, nació en el año 2001 como una estrategia para el desarrollo turístico, orientada a estructurar una oferta complementaria y diversificada enfocada al mercado nacional.

Hasta ese momento, el desarrollo turístico del país dependía de Centros Integralmente Planeados en destinos de sol y playa, como Acapulco y Mazatlán, es decir, lugares donde se prevé la infraestructura para darle solución a las posibles demandas.

Contrario al modelo anterior, los Pueblos Mágicos aprovechan los atributos históricos y culturales de localidades que no cuentan con otras fuentes de ingresos con el objetivo de generar desarrollo para crecer y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

De acuerdo con información de la Secretaría de Turismo (Sectur), los Pueblos Mágicos responden además a la necesidad de cambio en la oferta, al desarrollar otros atractivos como cultura, gastronomía y naturaleza.

Según cifras de la Sectur, la derrama económica generada por los Pueblos Mágicos sólo en 2013 fue de seis mil millones de pesos, con un impacto sobre cinco millones de personas que recibieron inversión pública y privada a través del gobierno federal, los estados y los municipios por más de tres mil millones de pesos.

Para ingresar al programa, las localidades deben tener características especificas como estar ubicadas en zonas cercanas a sitios turísticos o grandes ciudades, tener accesos fáciles por carretera y un valor histórico, religioso o cultural.

De acuerdo con el Cuaderno de Turismo, órgano oficial del Foro Nacional de Turismo, el programa genera actualmente una derrama económica superior a la captación de México en turismo fronterizo y a lo que el país capta por cruceros internacionales durante un año.

Refiere que hacia 2011 y 2012 el programa sufrió un crecimiento exponencial negativo, al pasar de 37 a 83 Pueblos Mágicos, que lo afectó momentáneamente, sin embargo, se recuperó después de solicitar un diagnóstico.

Como ejemplo de éxito, menciona a San Miguel de Allende, Guanajuato, que al aprovechar su designación se convirtió posteriormente en ciudad Patrimonio Mundial.

Asimismo, destaca el caso de Tequila, Jalisco, lugar en donde la inversión pública y privada motivaron que incrementara el turismo de 18 mil visitantes, en 2003, a más de 165 mil turistas sólo 10 años después.

“El Programa Pueblos Mágicos contribuye a revalorar a un conjunto de poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación en su conjunto y que representan alternativas frescas y diferentes para los visitantes nacionales y extranjeros” subraya la Sectur.