Alejado de lujos Martín Díaz Álvarez duerme en una cárcel

Miami, 13 Ago (Notimex).- Alejado de la comodidad de una lujosa suite del exclusivo hotel Four Seasons en la avenida Brickell, Martín Díaz Álvarez, acusado en el caso Oceanografía, pasa las noches junto a la población carcelaria en un centro de detención de migrantes al suroeste de Miami.

Díaz Alvarez, de 52 años de edad, “está bajo custodia” en el Centro de Servicio de Procesamiento Norte de Krome, según la ficha técnica de entrada que fue elaborada por el Departamento de Seguridad Territorial, y que fue obtenida por Notimex.

Díaz fue detenido este miércoles por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por aparentes violaciones a la ley de permanencia en este país.

Ex director financiero de la empresa Oceanografía, Díaz Alvarez está acusado en México junto con Amado Yañez Osuna, de tramitar créditos fraudulentos que provocaron un quebranto al banco Banamex por más de cinco mil 234 millones de pesos.

Willi Allen, abogado independiente especialista en casos de inmigración, explicó que en este momento no hay jueces migratorios operando porque se encuentran en un congreso, así que “podría ser hasta la próxima semana que –Díaz- tenga una vista de fianza y presentación de cargos ante un juez”.

“Dependerá del juez dejarlo en libertad bajo fianza o no”, puntualizó el letrado.

Díaz Alvarez, de quien se sabía que habitaba una suite en el lujoso hotel Four Seasons de Brickell y que maneja automóviles de lujo, tenía ficha roja de la Policía Internacional (Interpol) en 178 países.

En abril pasado un juez federal mexicano le negó un amparo con el que impugnó la orden de aprehensión que en su momento giró en su contra la Procuraduría General de la República (PGR).

La PGR considera que existen suficientes elementos para acusarlo por presentar documentación falsa de Petróleos Mexicanos (Pemex) para obtener créditos bancarios ilícitos.

Mientras que Amado Yáñez Osuna fue detenido en octubre del año pasado por agentes federales de investigación de la PGR. Por Pablo Tonini