Pesimismo por crisis impera en el corazón industrial de Brasil

Personas pasan a diario por la CTR de Sao Bernardo, una de las ciudades industriales más importantes del país, en busca de un empleo. FOTO/NOTIMEX

Sao Bernardo do Campo, Brasil, 4 Ago (Notimex).- Antes de las ocho de la mañana, cuando el centro de desempleados abre sus puertas, la fila de personas esperando para inscribirse en las listas de demandantes de empleo suma varias decenas de metros en Sao Bernardo do Campo, corazón industrial de un Brasil que comienza a sentir los efectos sociales de la recesión económica.

“No hay nada de empleo. Dejas el currículum, pero nunca te llaman”, explicó Jorge Peres, un desempleado de 28 años y dos hijos que lleva cuatro meses sin trabajo.

Una 500 personas pasan a diario por la Central de Atención al Trabajador (CTR) de Sao Bernardo, una de las ciudades industriales más importantes del país, por contar con cinco montadoras de autos que crean miles de empleos directamente y, además, se nutren de una cadena de suministro de autopartes que proporciona trabajo a cientos de otras compañías instaladas en el llamado ABC Paulista.

Esta región al sur de Sao Paulo –una de las más prósperas del país- comienza a sentir el impacto social de la recesión económica en Brasil, que este año debe sufrir una contracción de su economía cercana a 2.0 por ciento, mientras la inflación superará 9.0 por ciento.

“Vas al supermercado y ya no compras nada con 50 reales (15 dólares). Antes me llevaba a mis dos hijos a las compras, pero ya no lo hago, porque no tengo cómo comprarles los caprichos que me piden”, lamentó Peres, quien semanalmente recorre las calles de Sao Bernardo en busca de oportunidades.

En la principal avenida comercial de la urbe –la Mariscal Deodoro- una decena de agencias de trabajo temporal atraen la atención de cientos de jóvenes que tratan –currículum en mano- de hacerse con una de las plazas.

“Tenemos muy pocas ofertas para tanta búsqueda de trabajo. Cada día recibimos unos 500 currículums”, dijo a su vez Eluana, empleada en la agencia de trabajo temporal Movel.

Cuando el centro de desempleados abre sus puertas, la fila de personas esperando para inscribirse en las listas de demandantes de empleo. FOTO/NOTIMEX
Cuando el centro de desempleados abre sus puertas, la fila de personas esperando para inscribirse en las listas de demandantes de empleo. FOTO/NOTIMEX

“La situación ha cambiado mucho en el último año y medio. La crisis en el ABC es muy grande, se está sintiendo mucho, sobre todo por la difícil situación en las montadoras de autos”, agregó, mientras una veintena de personas inscriben sus datos para optar a los puestos de trabajo.

Los datos señalan el impacto en el desempleo de la profunda desaceleración de la séptima mayor economía del mundo, ya que en junio el desempleo se situó en 6.9 por ciento, el nivel más alto para ese mes desde 2010, según datos oficiales.

La industria sigue siendo el sector más afectado por la crisis, con una contracción de la producción industrial de 6.3 por ciento en los primeros seis meses del año, el peor dato en seis años.

Esa situación ha generado que, al menos en Sao Bernardo, haya un aumento de la demanda de créditos rápidos para poder hacer frente al pago de hipotecas bancarias, como explicó Arnaldo Galvao, director de una agencia que concede préstamos en 48 horas.

En las calles de la ciudad hay decenas de carteles ofreciendo créditos, dinero rápido y asesorías legales “para limpiar las deudas y ser retirados de la lista de morosos”, una situación motivada por la súbita pérdida de los puestos laborales.

“Muchas personas vienen a pedir dinero para poder pagar las deudas durante un año, mientras tratan de encontrar trabajo. Ha aumentado entre 20 y 30 por ciento las peticiones de crédito”, señaló la fuente, que indicó que “los pensionistas y jubilados” de la familia son utilizados como avales en esas transacciones.

En un país conocido por su estructurada articulación sindical y rígidas leyes laborales, los sindicatos ven con pesimismo la situación económica de la industria brasileña, cuya baja competitividad por los altos costos y la falta de acuerdos comerciales internacionales impiden priorizar la exportación en momentos en que la demanda nacional cae.

“Es la primera crisis que vive Brasil desde 2002. Creo que hay elementos actualmente que ponen en riesgo las conquistas sociales logradas en 1980”, señaló Wagner Santana, secretario general del sindicato de los metalúrgicos del ABC.

“Hay un clima de aprensión y ansiedad entre los trabajadores por la situación económica”, anotó Santana, entrevistado en la misma sede sindical donde Luiz Inacio Lula da Silva comenzó a labrarse un nombre entre la clase obrera antes de llegar a la Presidencia de Brasil.