La resistencia ante la prepotencia

Guatemala.- 19/05/2015 (CIMAC).- El reclamo social en Guatemala va más allá de una o dos renuncias por hechos de corrupción en la Secretaría de Administración Tributaria, demanda reformar el Estado.

Aunque algunos analistas y políticos digan que fue acertada la selección del nuevo vicepresidente de la República de Guatemala, lo cierto es que la trayectoria de Alejandro Maldonado confirma que es un hombre del sistema, precisamente el que está siendo fuertemente cuestionado porque ha anidado la corrupción en la función pública, ha interpretado la legislación para mantener privilegios a empresarios e impunidades, incluso ha sostenido sesgos anticomunistas contrarios a los cambios sociales.

Las manifestaciones del pasado 15 de mayo sin duda hacen evidente los alcances de la indignación social porque algunos corruptos señalados aún no están siendo juzgados (la ex vicepresidenta y su secretario para empezar) y falta profundizar las investigaciones que demuestren quiénes más están involucrados en actos de corrupción y forman parte de los organismos de Estado y del empresariado. También se hacen explícitos los señalamientos contra el sistema político actual.

Expresiones diversas saldrán a las calles en varios departamentos del país, cada una desde sus identidades y formas libres de expresión, recuperando su derecho a la rebeldía. De igual manera habrá estudiantes, mujeres, feministas, indígenas, campesinos, académicos, que tienen ya un recorrido en las acciones de protestas y exigencia de sus demandas.

Ambos conglomerados, después de participar en varias manifestaciones y considerar los desaciertos cometidos por el Ejecutivo, el Legislativo y el Organismo Judicial, están ubicando otros retos, entre ellos, intercambiar opiniones para encontrar cauces para depurar todas las instituciones públicas e imaginar alternativas que no necesariamente se anclen a formas jurídicas ni de diálogo, ya que éstas podrían reproducir el orden hasta ahora establecido, sino que trasciendan hacia la democratización del poder, nuevas formas de representación y atención a las demandas de las personas más necesitadas.

Ese día se comprobará que el descontento no se concentra en la ciudadanía capitalina, estarán presentes quienes han descubierto los alcances limitados que tienen los enojos individualistas y las desagrados contenidos en comparación con la fortaleza que adquieren ciudadanas y ciudadanos en las manifestaciones colectivas y sobre todo, al descubrir la convergencia en el contenido de sus críticas y exigencias.

En el ambiente hay esperanza en el potencial de la protesta social para lograr cambios hacia una reforma del Estado. Se están configurando propuestas, por ejemplo, organizaciones de mujeres saldrán a las calles, entre otras, por las siguientes razones:

Porque líderes partidistas y funcionarios han actuado sólo para conseguir privilegios, reproducen el tráfico de influencias y la corrupción, además de utilizar a las mujeres para conseguir sus perversos intereses.

Porque los partidos están legislando a favor de la oligarquía, de las empresas trasnacionales y los ricos (finqueros, con capitales emergentes, militares). Porque el saqueo de recursos ha impedido la dotación de servicios públicos, recargando los trabajos de cuidado a las mujeres.

Porque demandan una transformación del sistema político, incluyendo una reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que desautorice el transfuguismo y la reelección de corruptos, entre otros cambios.

Por: Rosalinda Hernández Alarcón