La era de la gratitud

En este momento de inicio de ciclo a la nueva era, el ser humano está prestando servicio a la evolución propia y planetaria a través del agradecimiento, generando canales de poderosa energía sutil que nutren y encausan en el plano físico la esencia original del individuo.

Es un servicio a la individualidad por la naturaleza del sentirse agradecido, cuando sinceramente hay gratitud en el corazón, se da paso a la aceptación, propiciando en sí mismo la comprensión, de ahí se integra a los cuerpos más sutiles del hombre, enviando señales de aprendizaje y amor, atrayendo a la atmósfera seres de mayor evolución.

“Cuando el alumno está listo, el maestro aparece”, proverbio Zen.

Se ocupa una sola voluntad para cambiar la percepción de la humanidad, es suficiente con que una persona irradié amor, compasión y gratitud, para que el colectivo humano, ayudado por sus ángeles y su esencia de luz, resuene al tono de la elevación y comience a comprender que algo en su Ser, en su Llama interior le habla.

El crecimiento espiritual en la tierra se ha dado a pasos veloces, debido a esta resonancia en personas sensibles, que sienten el llamado del Amor, la Luz y el Poder al servicio de la evolución, basado en el principio básico de “lo particular a lo general”, apoyando a las fuerzas cósmicas de la Cualidad y el Poder.

El agradecimiento es la forma más sencilla de conectar con el amor, cuando hay agradecimiento se debilitan los pensamientos y sentimientos desalineados de la materia. Entonces queda claro que la energía que vibra un ser humano es la que condensa al plano individual tridimensional; el amor genera amor, la discordia genera más discordia.

“No es lo mismo decir gracias, que sentirse agradecido”.

Al mejorar la calidad de pensamiento y sentimiento personal, se da servicio a la evolución humana y de planeta.

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan de la tierra. Así es.