Tlaquepaque, el lugar donde nacen los gorditos

Tlaquepaque, 25 May. (Notimex).- En los rincones del taller del escultor Rodo Padilla esperan algunos de sus famosos “gorditos”, entre otras muchas figuras de arte, para ser empacados y expuestos en lugares públicos y privados de México y de diversos sitios en el mundo.

El taller del escultor es un lugar amplio y bien iluminado en los rincones de Tlaquepaque, un municipio del estado de Jalisco, en donde nacen los conocidos “gorditos”.

Con figuras de diversos tamaños y proporciones que ocupan un lugar en el taller, el artista, también conocido como el Botero mexicano, señaló que su escultura “no nada más es producir una pieza, sino que tengan algo extra”.

Explicó que el proceso de producción de sus piezas es de alrededor de un mes, según el tamaño, y entre las características de su obra destaca la utilización de figuras geométricas y voluminosas que a su vez consideran elementos de la naturaleza. con influencia de David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera.

Padilla gusta de estar en contacto con la naturaleza, por lo que los esmaltes utilizados para sus piezas están elaborados con arcillas, tierras y óxidos, además de que cada una de las esculturas está pintada a mano.

El nacimiento de las figuras de Padilla se gesta desde la selección de arcillas, que es de alrededor de seis tipos diferentes, así como la elaboración de moldes con los cuales el autor va jugando hasta dar a luz diversas piezas con temas diferentes.

Posterior a la realización del diseño y detalles, cada figura requiere de un periodo de secado para después pasar por un proceso de cocimiento en un horno que alcanza temperaturas de mil grados centígrados.

Una vez resuelta la travesía del paso por el primer horno, la pieza es decorada y pintada a mano, para después ser horneada, pero esta vez a mil 250 grados.

El artista detalló que para la elaboración de sus figuras se utiliza una técnica de cocción japonesa que data del siglo XVI, en la que se le rocía sal a las esculturas antes de introducirlas en el horno para de esta manera dar el brillo característico de su obra, aunque abundó que hoy se trabaja con bicarbonato de sodio.

Padilla, con licenciatura en ingeniería química por la Universidad de Guadalajara, fue recabando conocimientos por el mundo; así, lugares como Japón, Argentina, e Italia aportaron al autor diversas técnicas que hoy se observan en la mayor parte de su obra.

En recorrido por su taller, que actualmente cuenta con 27 empleados, quienes ayudan al artista a la producción de sus figuras, solicitadas por empresas, hoteles y diversas figuras públicas, se pueden observar cuatro hornos de diferentes materiales construidos por el artista.

La obra de Padilla, que cuenta con diversos reconocimientos en diseño cerámico, ha sido expuesta en recintos culturales de Nueva York, Miami, Las Vegas, Detroit y San Diego, sólo por citar.