Negociaciones

Un Interesante ejercicio realizó el Partido Acción Nacional el pasado domingo, con la elección de su presidente nacional, cuyos resultados, inciden directamente en Querétaro.

La contienda fue cerrada y en opinión de los panistas, fueron dos propuestas distintas; Cordero por el rescate de los valores y la esencia de la doctrina y Madero, como hombre pragmático y de poder, por los resultados.

En las semanas previas, desplegaron ambos una intensa campaña; las fórmulas encabezadas por Cordero-Oliva y Madero-Anaya, trabajaron intensamente, se llegaron a ver no como adversarios, sino como enemigos y se dieron hasta con la cubeta, sacando a flote, maniobras e intereses de ambos que, ahora pretenderán olvidar en aras de la unidad.

Más allá de los personajes y su tendencia, quedó claro que dos corrientes opositoras se enfrentaban en la que tras bambalinas, figuraron otros actores como el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa que pese a todo su esfuerzo, resultó perdedor, argumentándose que hubo operación del sistema, a favor de Madero por así convenir a sus intereses y el proceso que se vive con las Reformas Estructurales.

Madero resulta triunfador, por un margen cercano a los 10 puntos; los resultados oficiales, dados a conocer la misma noche del domingo, señalaron 43.24 para Cordero y 56.76 par madero y su fórmula.

Las tendencias encuestas de unos días antes, marcaban como favorito a Madero, por lo que dando muestras de superioridad, Madero anticipa el llamado a la unidad para los corderistas, mientras que el propio Cordero, denunciaba acciones de gobernadores panistas para favorecer a su contrincante.

Relevante es que sea ésta la primera vez que se elige a un dirigente nacional con la participación de activos y adherentes, cuya participación fue del 155 mil 984 votantes, el 72 por ciento del padrón registrado, lo que puede calificarse como una buena intervención.

Los resultados fueron los previstos, gana Madero y pierde Cordero, lo que es reconocido la misma noche del domingo, aceptando los resultados y anunciando que no haría impugnación, en función de la unidad, pero dejando claro en el mensaje que votaron por el, casi el 50 por ciento de los panistas, lo que lleva implícito que aunque perdieron, no pueden ser ignorados.

Sigue ahora el proceso ante la cercanía de las elecciones; la “operación cicatriz”, que los panistas la traducen en ese reiterado llamado de unidad y, para ello, será necesario practicar la esencia de la política; la negociación.

En estos procesos, no todo se gana ni todo se pierde, no pueden ser las cosas blancas o negras; los maniqueísmos no tienen cabida en la política y los tratos y la flexibilidad, son parte de este ejercicio, de manera cotidiana.

Si consideramos el antecedente de que el mismo domingo, Pancho Domínguez tras conocer los resultados salió de inmediato y en rueda de prensa proclamó que en Querétaro ganó Cordero contundentemente en 14 municipios, con la participación del 85 por ciento del Padrón asumiendo que Ricardo Anaya, como el hombre más cercano a Madero, pretende la gubernatura, podemos conjeturar que la lectura es que, Madero, aun ganando, pudiese imponer a un candidato que las cifras locales no le favorecen o si tiene pensado dar como premio y recompensa la candidatura a la gubernatura a Ricardo Anaya, tendría que pensarlo dos veces, ya que podría ser mayor riesgo de perder, ya que se advierte que la caballada del PRI está gorda y consecuentemente el PAN, deberá presentar su mejor opción. Este es a mi juicio, el mensaje que quiso enviar el Senador Domínguez a Madero y la militancia.

Será pues, el proceso de negociación el que lo defina, pues recuerde también que en política no hay nada escrito, es dinámica y como las bolas rápidas hay que tomarlas:
No falta mucho tiempo para que la incógnita se despeje, solo es cuestión de unos cuantos meses: para finales del otoño, la situación estará definida.
Hasta la próxima.
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