Por: Horacio Zaldívar
Diana Washington (Harvest of women).- Ciudad Juárez. La saña con que las mataban fue lo que me llamó la atención al principio. Fue una noche de invierno, en febrero de 1999, cuando leía hasta la madrugada una serie de relatos que narraban detalles de muerte tras muerte desde 1993. Así empezó todo. A pesar de lo que decían las autoridades, estos casos no eran normales y eran muchos. Meras niñas de entre 13 y 18 años fueron violadas, estranguladas y mutiladas.

Entre ellas estuvo Gladys Janeth Fierro, de 12 años, quien fue raptada en mayo de 1993 antes de ser encontrada sin vida. Fue violada y estrangulada. En septiembre de 1995 fue localizada otra estudiante, Silvia Rivera Morales, 17, esta vez en Lote Bravo, al sur del aeropuerto. Aparte de ser violada y estrangulada, el seno derecho le fue cercenado y el izquierdo arrancado a mordidas, al igual que ocurrió con otras de las víctimas que se hallaron en 1995 en el Lote Bravo, uno de los terrenos disputados de Ciudad Juárez, que pertenecía a diferentes familias poderosas.

Sagrario González, 17, obrera de una maquiladora, también desapareció después de salir del trabajo en abril de 1998. Días después se localizó su cuerpo en un lote baldío y se determinó que fue violada, estrangulada y acuchillada. En 1996 fueron seis las víctimas acuchilladas, mutiladas y violadas que se encontraron en una zona desértica conocida como Lomas de Poleo.

Los cadáveres de Lote Bravo y Lomas de Poleo estaban entre los 24 expedientes que estudiaron los especialistas de la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) cuando visitaron Ciudad Juárez en marzo de 1999, después que el presidente Ernesto Zedillo solicitó apoyo al mandatario estadunidense Bill Clinton durante una reunión en Mérida, Yucatán, en febrero de 1999. Los cuerpos de algunas de las víctimas tenían un triángulo en la espalda, marcado con alguna arma punzocortante. En el Oriente, el triángulo es un símbolo de la ultraderecha.

Los relatos que leía esa noche invernal eran desconcertantes. Aún los asesinatos de las mujeres no habían sido relacionados, pero casi todos se caracterizaban por una violencia extrema. También era evidente que seleccionaban a las víctimas y que existía algún sistema organizado para raptarlas. Se desaparecían en la zona del centro, a plena luz de día, sin que nadie viera nada. Al principio pensaba que se trataba de algunos delincuentes depravados que gozaban de protección por sus nexos con el bajo mundo. Había indicios de algo semejante. No me imaginaba, entonces, que detrás de las muertes había algo mucho más complejo y turbio….

Mientras el gobierno de Peña Nieto sigue enfrascado, desbocado en sus reformas, en seguir rindiendo pleitesía a los Estados Unidos, satanizando a los profes de la CNTE, a las guardias comunitarias, solapando la corrupción transexenal, mandando hasta el 2015 a las madres de las 27 mil víctimas de la estúpida guerra, olvida, más no nosotros, a las niñas-mujeres de ciudad Juárez.

Están y seguirán presentes hasta el día que llegue un gobierno sensible al dolor de sus gobernados, día seguramente no veremos.

Descansen en paz nuestras niñas-mujeres de Juárez…

DIGESTIF

Zacatecas en el infierno.- A 3 años del gobierno de Miguel Alonso, la gobernabilidad está sostenida con alfileres, a pesar que intente maquillar el fracaso de la presente administración.

El recuento de los daños es simple: Un gabinete de mecenas, amigos, familiares y uno que otro político. La obra pública brilla por su ausencia, si caso puentes, distribuidores y tan tan. De hospitales, escuelas e infraestructura nada.

La corrupción en la obra pública rampante e impune. El “diezmo” quedó atrás, ahora el 20% es la cuota. El despilfarro de funcionarios a todo lo que da; el discurso demagógico presente, y la violencia imparable.

Asesinados, colgados, narcomantas, enfrentamientos, extorsiones, amenazas, y con un procurador que tiene un pie en la puerta, mientras el gobernador insiste en retenerlo a como dé lugar.

Podría dar cuenta de asuntos vanos que sólo llevan al chisme y al rumor, sin embargo, por vez primera Zacatecas se hunde ante el valemadrismo gubernamental; el gobierno estatal más preocupado por el futurismo, que por gobernar; la violencia azota a jóvenes, mujeres y hombres por igual, ante la apatía de las autoridades, y por si esto no fuera suficiente, a 3 años de la sucesión del gobierno, la disputa por la gubernatura ya comenzó.

Zacatecas merece más, mucho más, pero seguimos siendo un pueblo apático, sumiso, resignado…

¿Hasta cuándo?