México, 5 Sep. (Notimex).- Organizaciones campesinas afiliadas al Frente Auténtico del Campo (FAC) propusieron la creación del “Banco Nacional de Fomento Agropecuario, Pesca y Desarrollo Rural”, para dar respuesta a las exigencias de crédito del sector campesino del país.

En rueda de prensa, así lo planteó el dirigente de El Barzón, Alfonso Ramírez Cuéllar, acompañado por el líder de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), Federico Ovalle Vaquera y el presidente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López Ríos.

Ramírez Cuéllar a nombre de los integrantes del FAC, destacó que la propuesta financiera de las organizaciones campesinas es la creación de este banco para reconstruir el compromiso de las instituciones del Estado, a fin de financiar la producción de alimentos.

Este sistema nacional de financiamiento, dijo, también podrá garantizar que fluyan inversiones a las zonas rurales, lo que permitirá alcanzar la modernización de la infraestructura social y productiva, así como promover mercados regionales.

En esa propuesta, coincidieron los dirigentes campesinos al manifestar que se podrán reducir los problemas de pobreza y desigualdad y cerrar las brechas entre los polos de mayor desarrollo y las regiones con grandes niveles de marginación.

La creación de este nuevo banco comprende la integración de los “Fideicomisos Relacionados con la Agricultura”, de la Financiera Rural del Fondo de Capitalización e Inversiones del Sector Rural y del Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO).

Ovalle Vaquera, a su vez, destacó que el financiamiento al sector rural es limitado, ya que el campo sólo recibe casi uno por ciento de los créditos que recibe el conjunto de la economía y sólo una parte de ello tiene que ver con la producción de alimentos básicos como el maíz, frijol, trigo y arroz, y hacia la actividad ganadera.

Los líderes agrarios coincidieron en que la creación de la Financiera Nacional que se propondrá para sustituir a Financiera Rural, no será una respuesta a las exigencias del campo, ya que sólo es un cambio de nombre y no representa una mejor operación de los recursos de créditos destinados al campo.