Ninis (Zonas Urbanas)

En el artículo anterior escribí de la falta de calidad en el desempeño de diversas actividades y profesiones por parte de nosotros, los Mexicanos, derivado del mismo, y a través de diversos comentarios de lectores, en una reunión el tema se centró en el fenómeno de los Ninis.

Este fenómeno considero que es una consecuenci a la falta de calidad en el desempeño de profesiones, artes y oficios, además de una falta de pasión por parte de jóvenes a los que no les tocó vivir la última gran crisis económica de México, sobre todo de personas que nacieron a partir de la década de los 80’s, debido a que bien o mal estaban muy niños para recordar las penurias que probablemente sufrieron sus padres en esa época. A partir de ese momento México ha sufrido mejorías, y esas mejores épocas son las que les ha tocado vivir, sin que en muchos casos se les exija un esfuerzo, “me merezco todo, que trabajen mis padres”, o que estos de manera cínica no se preocupen, ya que de antemano estudian con mínimo esfuerzo, a sabiendas que no encontrarán un trabajo adecuado.

Además de lo anterior este fenómeno se debe a una falta de planeación educativa y de vinculación entre el Gobierno, Instituciones Educativas, Mercado Laboral, Conciencia Familiar.

El Gobierno tiene responsabilidad, por la pasividad que ha demostrado en las últimas décadas al dejar el sistema educativo básico nacional en manos del sindicato, a la poca actividad para trazar políticas públicas que permitan vincular a las Instituciones Educativas con el Mercado Laboral, a la falta de creación de empleos y a la falta de supervisión y regulación de la calidad de la Instituciones de Enseñanza Superior en México.

A partir de la década de los 90’s se comenzó a dar un fenómeno en el País, la creación de las famosas escuelas “Patito”, como consecuencia de la falta de espacio en las Instituciones de enseñanza media y superior, de carácter público, con este fenómeno la educación en México sufrió una transformación, pero no para bien, este fue el parteaguas que dio comienzo a la gran Industria Educativa en México, vemos que hay “Universidades” e Institutos en cada esquina, en donde “Profesionistas” se gradúan cada semestre, incrementando el índice de “profesionales” del país, los que raramente terminan realizando la actividad de su supuesta profesión y en algunos casos terminan realizando alguna otra actividad como forma de sustento, y en otros casos ingresan al ejército Nini, con la complacencia y complicidad propia y de las familias.

Lo anterior no es exclusivo de las escuelas patito, ahora también vemos Instituciones de Prestigio que están cayendo en el mismo juego al maximizar asientos diluyendo la calidad.

En todos lados vemos ofertas publicitarias en el ramo educativo, consistentes en seminarios, cursos, cursitos, cursillos, diplomados, especialidades, maestrías y doctorados, que van desde saber adivinar cuánto es 1+1 hasta actividad paranormal y comunicación extraterrestre; es decir hay una competencia por acaparar la demanda de aquel que siempre quiere ser estudiante, así como de los Padres que están dispuestos a pagarles a estos la ruta más larga, con la esperanza de encontrar el trabajo que No Existe.

La complicidad familiar y personal consiste en la sobreprotección de Padres a hijos, todo el mundo quiere que sus hijos los superen, pero no se realiza un análisis adecuado de todas las circunstancias de viabilidad para el estudio de una profesión que se traduzca en una mejor vida, hemos caído exactamente en las garras de la industria educativa, la cual es manejada por personas que lo ven como un negocio, y que realmente les importa un cacahuate la calidad de la enseñanza, lo que ellos te ofrecen es un Título vacío, que solamente servirá para llenar un espacio en la pared. Todo el mundo quiere tener hijos profesionistas, es realmente una situación de “Status Social”, y diferentes oficios u ocupaciones mejor remunerados son vistos como indignos por Padres y Ninis.

A los ninis les gana la flojera por la falta de necesidad, y súmenle las fallidas políticas públicas.

SAN JUAN DEL RÍO.
Sólo 482.