Cada vez se vuelve más frecuente la falta de cultura vial por parte de los conductores automotores que transitan por las calles de nuestras ciudades, pues los conductores no hacen alto total en los topes, ya que no ceden el paso tanto a peatones cómo a vehículos.

Tal parece que los topes son rampas para salir volando como en aquella vieja serie de los Dukes de Hazzard, siendo esto una completa equivocación. ¿Quién le hizo pensar eso? Saben que eso no solamente daña la suspensión del auto, sino que ocasiona accidentes que es lo más grave.

Reconozco que hay algunos topes que a nuestros gobiernos no se les ocurre señalizar ni con pintura, ni con letreros, así como el poner topes en el inició de una avenida principal como el que se encuentra en la Av. Constituyentes para entrar a Palmas, la lógica es cómo detener los autos para entrar de una avenida principal a una vía alterna CON TOPE.

Para este artículo me percaté de varios topes en diferente avenidas y en ocasiones los peatones esperaban hasta 10 minutos para poder cruzar. ¿No tenemos valor civil ante discapacitados o personas de tercera edad? Estos son los más vulnerables y propensos a los accidentes que imprudentemente los conductores no hacen alto total en los topes.

El algunas calles ponen topes para reducir velocidad cuando hay intersección con otra calle, esto por lo regular es para que el paso sea uno a uno si es que hay tope en ambas calles, sino habrá que modificar el REGLAMENTO DE TRÁNSITO poniendo en lugar de topes, zonas de salto pues es más lo que son o parecen ser.

De igual manera como dije, los topes son para reducir velocidades en calles transitadas, pero hay veces que tenemos topes seguidos por ENORMES BACHES y nuestro Gobierno pone MEGATOPES seguidos por estos baches. ¿A quién hay que reclamar?

Hay calles que no necesitan topes, pues hay más baches que calle y aún así NO HAY CULTURA VIAL. Reiteró ¿A quién hay que reclamar? A los automovilistas o al Gobierno, lo cierto es que tanto uno como los otros llevan su parte pero lo que es una triste realidad. “No hay cultura vial” y quienes pagan el precio son los peatones.