Impulsan niños triquis con un balón el cambio en su comunidad

Oaxaca, 21 Mar. (Notimex).- Provienen de una de las zonas con más alta marginación del estado y aunque su demarcación es famosa por la pobreza y el alto grado de conflictividad social, hoy su talento en el basquetbol da un nuevo brillo a la etnia triqui y una esperanza a la niñez de esta región.

Son más de mil, pero bastaron dos escuadras de basquetbol para dejar en claro quiénes fueron los indiscutibles ganadores del reciente torneo de Campeonato YBOA celebrado en la ciudad de Monterrey, donde los niños triquis no sólo se apoderaron del primer lugar, sino también del corazón de los regios.

Algunos de ellos descalzos porque así están acostumbrados a jugar en casa-, los pequeños de entre 6 y 15 años, jugaron cuerpo a cuerpo frente a los favoritos, los regios y los chihuahuenses, a quienes les arrebataron el primer y segundo lugar de este campeonato.

Este último triunfo se suman al menos a una decena más, dentro de ellos cinco primeros lugares en campeonatos nacionales.

Gracias a este esfuerzo, los pequeños triquis pertenecientes a la Academia de Baloncesto Indígena de México (ABIM) y originarios de una veintena de comunidades de la zona triqui, participarán en el mes de julio en un torneo internacional de basquetbol infantil en la ciudad de Orlando, en Estados Unidos.

Sin embargo, el camino hasta este punto ha sido largo y sinuoso, como las montañas donde subsiste esta etnia.

De acuerdo con Sergio Zúñiga, fundador y director de la ABIM, fue en 2010 cuando respaldado por una de las organizaciones que trabaja en la zona, el Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT) se presentó ante los líderes naturales de la región y ante el consejo de ancianos reunidos en asamblea.

“La gente pensaba que era imposible de llevar a cabo, que eso era para otras ciudades pero no para sus comunidades, pero les dije que si en un año no veían resultados yo me iba”, recordó.

Aunque en la primer ocasión que visitó una comunidad debió dormir en la intemperie y cobijado por el periódico mural de la escuela de la localidad, Sergio refiere con orgullo que siempre lo motivó el deseo de mostrar a los triquis una forma de cambiar su propia historia a través del deporte.

La tarea no sólo fue convencer a los padres de familia sobre la eficacia de este programa que fincaba en el deporte, una esperanza para que los niños triquis alcanzaran un mejor nivel de vida, sino también a los líderes de la zona quienes se le escondían frecuentemente.

Con los padres, dice, la parte fácil fue obtener su permiso para que dejaran entrenar a los niños, quienes debían trabajar en el campo; la difícil, ha sido conseguir lo mismo para las niñas, quienes frecuentemente son vendidas en matrimonio y su “campo de acción” se limita a las labores del hogar.

“El tema de las niñas triquis es delicado y es el que más cuido porque hay costumbres que no les permiten hacer muchas cosas”, refirió.

“Por ejemplo, en la región triqui aún las niñas son vendidas y muchas mamás me dicen que no las dejan jugar porque si las saco de la región pierden valor y al principio no la dejaban jugar porque decían que ese tipo de actividad las iba a perjudicar y no podrían tener hijos”, explica.

Sin embargo, a lo largo de casi tres años, ha visto con gran satisfacción cómo el programa ha surtido efecto en áreas en que difícilmente puede permear un programa hecho a la ligera.

Y es que como parte de las reglas que los alumnos de esta academia han debido seguir, están el ir a la escuela, mantener un promedio mínimo de 8.5, hablar su lengua -la triqui-, y ayudar en casa, particularmente los niños, a quienes se les enseña dejar esta tarea a las mujeres.

Aunque el tema de la falta de comida es avasallador, Sergio se muestra optimista con los logros alcanzados en la actualidad dado que gracias a diferentes apoyos, los niños tienen qué comer y tienen la posibilidad de acceder a un mejor futuro a través del deporte.

En ese sentido, explica que el MULT, la organización YBOA (Youth Basketball of America) y la Universidad de San Carlos han sido los principales promotores para garantizar que estos pequeños tengan transporte y alimentación cada vez que salen a competir o cuando es necesario.

En el caso de los campamentos de selección de talentos, detalla, las comunidades hacen una colecta de las despensas que reciben para garantizar que los niños tengan alimento.

“Sé que el problema de la alimentación es inmenso y no voy a acabar con él, pero a menos ahora sé que la tortilla que antes se dividía en tres, ahora alcanza para un solo niño y que ya hay para más”, señala.

En esta suma de esfuerzos, se incluyó el gobierno estatal, quien se comprometió a cubrir la transportación del equipo de niños triquis a Orlando, así como realizar los trámites para la obtención de visas ante la embajada estadunidense.

“Ojalá que esto sí se dé, porque estos niños van representando a México y sería muy importante para todos, sobre todo porque estos niños provienen de nuestros pueblos originarios y son el alma de nuestro país”, destacó.