Ginebra, 8 Mar (Notimex).- El relator especial de Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos en Myanmar, Tomás Ojea Quintana, afirmó que en ese país existe una discriminación endémica contra la minoría musulmana rohingya.

“Es endémico el rechazo y endémica la discriminación contra los musulmanes rohingyas”, dijo Ojea Quintana en rueda de prensa en Ginebra.

En el estado de Rakhine, donde la violencia sectaria estalló el año pasado, viven cerca de 800 mil personas de esta minoría “y más allá de la negación de su ciudadanía hay una clara necesidad de que el gobierno cumpla con sus obligaciones de proteger los derechos humanos de esta comunidad”, subrayó.

Ojea Quintana advirtió que ese estado en particular está pasando por una profunda crisis que amenaza con extenderse a otras partes de Myanmar (antes Birmania) “y tiene el potencial de socavar el proceso de reforma”.

El relator visitó Myanmar durante cinco días el mes pasado y se reunió con ministros del gobierno, la líder opositora Aung San Suu Kyi, así como algunos presos.

También visitó los campamentos para personas desplazadas por los enfrentamientos étnicos en Rakhine y Kachin “que más que campamentos para desplazados parecen una prisión”, sostuvo.

El abogado argentino consideró que las autoridades deben proseguir las negociaciones con los grupos armados y proteger a los civiles en Kachin.
“Cualquier solución política duradera debe abordar las causas profundas del conflicto y debe responder a las preocupaciones particulares de los grupos étnicos minoritarios”, dijo.

Asimismo llamó al gobierno a vigilar el grado de militarización en ciertas zonas fronterizas del norte de Rakhine, controladas por una fuerza de seguridad denominada Nasaka, a la cual se debe suspender ya que hay evidencia de que ha cometido graves violaciones contra los musulmanes.

El relator especial presentará su informe ante el Consejo de Derechos Humanos el próximo lunes, en el cual además se discutirá la posibilidad de renovar su mandato.

Al respecto señaló que el gobierno birmano ha pedido que cuando concluya su mandato en mayo de 2014, se suprima su función por considerar que ya no es necesaria la supervisión del organismo.

El gobierno de Myanmar considera que “la presencia de un relator especial de la ONU ya no es necesaria porque se ha hecho suficiente para la mejora de los derechos humanos”, puntualizó.

Sin embargo Ojea Quintana sostuvo que debe mantenerse la figura de un representante de la ONU que pueda seguir los avances o retrocesos en materia de derecho humanos en el país.

Como avance citó la creación de una Comisión de la Verdad “en donde ni siquiera ha sido posible discutir este asunto” y por la que ningún sector de la sociedad se ha pronunciado claramente quizá por miedo o por cuestiones religiosas.

Consideró que a pesar de que hubo reformas en los dos últimos años, especialmente legislativas, aún no se han implementado en el terreno y persisten los conflictos en varias regiones.

Un relator especial de la ONU para la situación en Myanmar “es útil para el gobierno, para la población y para la comunidad internacional”, valoró.