Campesinas pagan los costos de la migración masculina

Chilpancingo, 2 mar 13 (Cimacnoticias).- Por la marginación y pobreza extrema en comunidades rurales del estado de Guerrero, los campesinos han emigrado en busca de mejores condiciones de trabajo y ahora las mujeres representan 60 por ciento de las personas dedicadas a labores agropecuarias.

Evencio Romero Sotelo, coordinador de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Guerrero, reconoció que la mayoría de las gestoras de programas y proyectos para el campo son mujeres, quienes constituyen un 60 por ciento de la totalidad de los campesinos guerrerenses.

Guerrero es una de las entidades del sur del país que más hombres expulsa hacia Estados Unidos y Canadá, y también hacia estados como Sinaloa y Sonora, donde se desempeñan como jornaleros agrícolas.

Evencio Romero explicó que aunque son las mujeres quienes quedan a cargo de las tierras, muchas veces no cuentan con los documentos que las acrediten como propietarias y así acceder a los apoyos institucionales al campo que otorgan programas federales o estatales.

De tal modo que ellas se quedan sin recibir los insumos que con anterioridad los gobiernos entregaban a sus esposos, tales como fertilizantes y otros aditamentos.

Nabor Ojeda Delgado, líder nacional de la fracción disidente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), aseguró que no sólo en Guerrero sino que a nivel nacional el campo se está feminizando.

“Es un fenómeno que se ha venido dando desde hace 40 años, pues desde entonces y hasta ahora el gobierno federal ha reducido los apoyos al campo y los hombres empezaron a migrar”, entonces las mujeres quedaron al frente de sus tierras y alimentan no sólo a sus hijos sino al resto de la población con lo que obtienen del campo, abundó.

SOBRECARGA DE TRABAJO
Edén Ramírez Baranda, campesina de la comunidad El Limón, en el municipio de Tecoanapa, región de la Costa Chica, explicó que desde que los hombres se van a otras ciudades del país o a EU o Canadá empieza el peregrinar de las mujeres que se quedan a cargo de los hijos y asumen el rol de cabezas de familia.

Ello incluye hacerse cargo de las parcelas y continuar sembrando para tener con qué alimentar a la familia. “Yo siembro maíz y jamaica, pero no siempre se cosecha como quisiéramos, y lo más grave es que cuando hay buena producción no siempre compran a precio justo”, relató.

Agregó que por esa razón es que aprovechó un programa federal que otorga créditos blandos para infraestructura agrícola: “Me aprobaron 150 mil pesos para construir galeras y ahora tengo una granja de gallinas con casi mil pollos y no dejo de sembrar mis tierras”.

Ramírez Baranda aseguró que no es fácil porque es más trabajo, pero ahora tiene la garantía de que si las tierras no producen bien, la granja le proporciona lo necesario para mantener a sus hijos.

En Guerrero durante 2012 fueron beneficiadas 62 mil 914 mujeres con apoyos de programas como Procampo, con 234.08 millones de pesos, lo que representó un ligero incremento de 2.5 por ciento respecto a los apoyos recibidos en 2011, informó Carlos Alberto Hernández Sánchez, delegado en el estado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

El funcionario federal agregó que cuando los hombres se van y dejan las parcelas a sus esposas, ellas podrán acceder a los beneficios sólo del programa Procampo, pero únicamente si los titulares están registrados en el banco y cuentan con tarjeta para hacer los retiros.

Detalló que lo que se requiere es que la esposa tenga la tarjeta y conozca el número confidencial para hacer los retiros. Otro modo para seguir recibiendo el apoyo es mediante un contrato de arrendamiento, y si las tierras son bienes comunales, la esposa puede recibir el recurso siempre y cuando sea reconocida por la asamblea y su caso quede registrado en el acta correspondiente.

En este sentido, la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Guerrero ayuda a las mujeres a regularizarse ante el Registro Agrario Nacional o el Tribunal Agrario, según sea el caso, y ya con la titularidad adquieren derechos para participar en los programas estatales y federales, dijo Evencio Romero.

El también diputado local informó que la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) tiene un programa de apoyo a las mujeres campesinas, por  medio del cual se ayuda con créditos blandos de 180 mil pesos para instalar granjas de puercos, molinos o tortillerías en las comunidades, y ya hay varios que se están gestionando.

BUROCRACIA Y CORRUPCIÓN
Otro de los programas es a través de la Secretaría de Desarrollo Rural “de donde logramos bajar cerca de 3 millones de pesos para unas 50 mujeres de la comunidad de Cacahuatepec, municipio de Acapulco, donde se construyeron asoleaderos para la jamaica”, indicó Romero.

En tanto, Ojeda Delgado, líder disidente de la CNC, apuntó que los  apoyos a proyectos productivos para mujeres campesinas por parte de la SRA son “muy limitados”.

“En los últimos años los programas de apoyo se prestaron a la corrupción, pues había que dar una aportación económica para que el funcionario correspondiente aprobara y se le entregara el beneficio a las mujeres”, aseguró.

Se trata, dijo, de que el campo en México sea más productivo y convenga a las campesinas labrar la tierra, además, si logra ser rentable podrán seguir pagando los estudios de sus hijos.

Evencio Romero criticó que aunque el gobierno ha puesto en marcha programas de apoyo a proyectos productivos dirigidos por mujeres, no se han logrado resolver los problemas de fondo del medio rural.

La feminización agrícola se da en condiciones de desventaja porque las mujeres han estado tradicionalmente marginadas de elementos primordiales en la producción, como la propiedad, el crédito o la asistencia técnica y financiera, afirmó.

Además su incorporación como productoras por cuenta propia o asalariadas se da en condiciones de más precariedad que los hombres, por su menor escolaridad y capacitación, junto con el hecho de que debe compartir su nuevo papel con los que le eran tradicionales, como el hogar, la reproducción y la familia.

Por eso es que las organizaciones de campesinos le apuestan a la capacitación técnica y financiera de las mujeres que hoy se encargan de producir lo que la población mexicana tiene en sus mesas diariamente; ellas requieren de acompañamiento real en sus proyectos productivos para que sean exitosos y rescaten el campo, concluyó Romero Sotelo. Por Rosario García Orozco, corresponsal