Ex policías del “pueblo mágico” de Tequisquiapan, destaparon la semana pasada diversas situaciones de presunta corrupción y complicidad delictiva de algunos mandos y policías en aquel municipio.

La situación parece que no ha sido tomada en cuenta por el edil Antonio Macías Trejo, pues los uniformados aseguran que le pusieron todo de su conocimiento y lejos de tener una respuesta para investigar y remediar “los supuestos”, el edil giró instrucciones de que fueran despedidos.

A los mandos superiores se les “finca” tener conocimiento de que policías de la corporación han participado en actos delictivos de “asalto” en despoblado, a los trenes de carga en el tramo Tequisquiapan-La Fuente, de donde han sustraído mercancía.

La acusación es grave y debería ser investigada por las autoridades respectivas no solo del gobierno de Macías Trejo, sino de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), ya que los ex policías despedidos sostienen que están involucradas patrullas y vehículos oficiales de la presidencia municipal.

Para que se tome en cuenta
Hay que decir que el subdirector operativo de la corporación de apellido Rosales, ha estado señalado en diversos hechos desde administraciones pasadas, donde ya ha sido despedido y reinstalado en el nuevo gobierno.

El asunto no es como para “echar las campanas al vuelo”, por tratarse de la seguridad de un municipio turístico, que tiene que ser rescatado de los abusos policiales que han imperado durante mucho tiempo, desde que estuvo al frente del gobierno el edil de extracción perredista Noé Zárraga.

Un caso, fue la “liberación” de una camioneta con placas del Estado de México, que fue localizada abandonada con mercancía obtenida en un asalto al tren de carga y que el titular de la corporación Abelardo Hernández la liberó pese a que estaba implicada en el presunto ilícito. Además de las cajas de juguetes que le “bajaron” los uniformados.

El cobro irregular de infracciones al turismo es otro detonante que afecta la imagen de “pueblo mágico” que tiene el municipio gobernado por Antonio Macías, ya que es una situación que ha proyectado de manera negativa por muchas décadas a Tequisquiapan, por lo que es urgente que los hechos sean investigados y castigados.

Fuga en parque industrial
Con la fuga de gas natural en un ducto de la zona industrial de San Juan del Río, se pusieron a prueba los mecanismos de seguridad y de protección civil en el municipio.

La emergencia activada por la Dirección de Protección Civil y la seguridad pública, obligó a la evacuación de más de 3 mil empleados del parque industrial, mientras que los bomberos, que fueron los que se la rifaron en la contingencia, lograron controlar el fluido de forma muy eficiente.

Hay que reconocer que los bomberos han mostrado por siempre su calidad de servicio y profesionalismo en casos de emergencia que han puesto en riesgo a la ciudadanía.

Protección Civil
Los que tienen un reto enorme para superar, son los encargados de la dirección de Protección Civil en el municipio, debido a que el titular Luis Enrique López, en conferencia de prensa aceptó que desconocía que bajo el parque industrial corriera un ducto de gas natural.

La zona tampoco tiene señalización, por lo que son cuestiones que el titular de esta área tiene que ponerse a trabajar para actualizarse de los riesgos que hay bajo la ciudad, que prácticamente está construida sobre una bomba, por la gran cantidad de gasoductos.

Desde hace por lo menos dos administraciones, una panista y otra priísta, se hablaba de un Atlas de riesgos que el titular de Protección Civil en el Estado Gerardo Quirarte, presumió por mucho tiempo, pero que a la fecha nadie conoce.

El desarrollo desmesurado
La construcción de por lo menos 35 mil viviendas anunciadas por el alcalde Fabián Pineda Morales, en la zona oriente de la ciudad, habla de un crecimiento desorbitante que tendrá el municipio, sobre todo en la zona oriente de la ciudad, donde cada vez los habitantes demandan mayores servicios.

El detonante de vivienda, habla también de la población que en menos de tres años podría llegar al municipio, por lo que para entonces la demanda de agua potable, recolección de basura, seguridad y vialidades, serán temas urgente que las autoridades deberán atender.

Lo grave es que los inversionistas llegan, exigen facilidades de inversión, condonación de impuestos y canonjías, por “hacernos el favor” de hacer negocio en el municipio.

Pero nada hacen para apoyar a los gobiernos, con la construcción de infraestructura, que siendo honestos, deberían ser obligados a invertir recursos propios, sobre todo a los que realizan construcciones de fraccionamientos, ya que para poder ofrecer una vivienda, deben garantizar que existe la infraestructura suficiente, sobre todo de agua potable y vialidades.

El problema ha sido por décadas para los gobiernos, que se quedan con “la papa caliente”, al no contar con los recursos suficientes para atender la demandas de todos esos rubros que también deberían ser participativos de los inversionistas, sobre todo los de vivienda.