La noche del grito en la discoteca VIU localizada en el centro comercial El Pedregal, no solamente tuvo sobre cupo, elevó desorbitadamente los precios de bebidas alcohólicas y condicionó las reservaciones, sino que también permitió el acceso a menores de edad y les vendió alcohol, hasta que casi perdieran el conocimiento, sin que hubiera autoridad que lo impidiera.
La PROFECO se hizo de la vista gorda y permitió que las mesas fueran condicionadas a la compra de tres botellas de alcohol de 900 pesos cada una, ya que a pesar de las denuncias que hubo los inspectores de la dependencia federal no se pararon en el lugar, como en otras ocasiones cuando "hacen presión" para ponerse contentos de manera gratuita.
Las autoridades de inspección de alcoholes de este turístico municipio, permitieron que en la noche del grito entraran a este negocio una gran cantidad de menores, a los que se les vendieron bebidas alcohólicas sin ningún control, ya que la mayoría salió en completo estado de ebriedad.
Esta misma situación, ocurre los fines de semana, cuando el turismo llega al municipio y es cuando los propietarios aprovechan para elevar los costos y permitir el acceso a los menores de edad, lo que es permitido tanto por las autoridades municipales, como por la PROFECO.
Se sabe que la discoteca en mención tiene ya un procedimiento en la PROFECO, sin embargo se desconoce porqué no se le ha dado seguimiento, debido a la reincidencia de los responsables del antro en condicionar las mesas y permitir el acceso a menores, como sucedió la noche del grito.
ROTATIVO de Querétaro



