El maestro Efraín González Luna (nacido en Autlán, Jalisco, en octubre 18 de 1898, y fallecido en Guadalajara en septiembre 10 de 1967), uno de los grandes pensadores del Acción Nacional original, condenaba: “Los obsesionados por los resultados positivos padecen, sin saberlo, un primitivo milagrismo. Consideran criticable todo esfuerzo político que no desemboque en la inmediata conquista del poder o de parcelas de poder”.
A partir de la formación de partidos políticos de diferentes corrientes doctrinarias o también de intenciones de grupos enamorados de los goces y las vivencias del poder político, actualizan estos pensamientos de 1939:
"Cada doctrina, cada sistema de ideas, cada función humana se cumplen gracias a una correspondiente conducta personal y a una institución activa que asume como visión vital ese cumplimiento: la religión tiene sacerdocio e iglesia; la educación, maestros y escuelas; la autoridad, funcionarios y Estado. ¿Por qué la empresa social por excelencia, la tarea irrenunciable en que deben participar todos los integrantes de un pueblo para asegurar una vida nacional iluminada y regida por las más fundamentales exigencias del espíritu, por qué, en suma, la política no había de tener también propugnadores decididos y organización eficaz?".
Y agregaba como corolario: "Por qué en México su tesoro espiritual permanece enterrado y, como en el orden económico, se muere de hambre sobre riquezas potenciales prácticamente inútiles. Nos falta el puente que comunique nuestras espléndidas reservas espirituales, confinadas a breves recintos".
El voto en México ha sido depredado por los gobiernos del partido único. Desde hace más de 30 años en cada elección asomaban los vicios de la costumbre fraudulenta. Hace apenas un año el maestro José Antonio Crespo escribió un libro titulado 2006. Hablan las actas. Las debilidades de la autoridad electoral mexicana (editorial Random House Mondadori, 2008).
José Antonio planteó que no "se hace necesaria una carrera de acusaciones polarizantes; más allá de las instituciones electorales y del cuestionamiento de la credibilidad de cara al futuro".
No ha sido posible todavía en México desterrar los fraudes electorales, por más que la red de instituciones que mueven el proceso del voto se han duplicado, con el ingrediente de un alto costo económico, que sale del presupuesto pagado al gobierno en sumas ya intolerables.
¡Ojalá podamos escaparnos de la tarea de Sísifo, el personaje griego al que Zeus condenó a cargar una enorme piedra, que tendría que llevar por una empinada cuesta hasta el final de la barranca, en donde la colocaría en el camino de las actividades del hombre y su destino de eternidad y cordura, pero al acercarse al crepúsculo, la oscuridad inicial de la noche, Sísifo rodaba hacia atrás con la enorme carga de esperanzas de los humanos y cada amanecer reiniciaba su doloroso empeño!
Que en el voto de este julio 5 no se caiga en el fraude, y esto plantea que en caso de no coincidir con los candidatos de ningún partido, podamos cruzar de lado a lado, protestando para que se opere un cambio en los procesos electorales de los variopintos partidos.
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Diario Rotativo de Querétaro





