Mientras que 89% de los encuestados considera que hace falta una reforma política en México, 78% desconoce la iniciativa de reforma enviada por el Ejecutivo al Congreso. Sin embargo, una vez que se les presentó a los encuestados el contenido de la iniciativa del Presidente, 69% se expresó a favor de que sea aprobada. La encuesta revela que, a pesar de que se desconoce en gran medida la iniciativa de Calderón, la sociedad está de acuerdo en la mayoría de los cambios propuestos, sobre todo en los que buscan acotar a la clase política y darles mayor poder a los ciudadanos. De ahí que el Presidente haya tomado partido por causas contrarias a las que históricamente ha sostenido su propio partido, lo cual le permitirá ganar el apoyo popular, pero no necesariamente el soporte político necesario para que su iniciativa prospere. ¿Por dónde empezar? Sin un conjunto mínimo de reformas institucionales, las demás reformas necesarias para el país son imposibles de lograr, han escrito Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda en su reciente libro Un futuro para México. Por ello proponen una serie de cambios institucionales que coinciden, en gran medida, con la iniciativa de reforma de Calderón. Al igual que sucede con la iniciativa del Presidente, en el libro no están todos los cambios necesarios ni son deseables todas las reformas planteadas, pero se trata, en todo caso, de un conjunto de propuestas que, a decir de los propios autores, constituye el detonante sine qua non para lograr los demás cambios que el país requiere. Y en esto último tienen mucha razón. Sin embargo, es muy probable que la mayoría de los cambios institucionales propuestos tanto en Un futuro para México como en la iniciativa del Ejecutivo no prosperen. No obstante, sería deseable que se eliminaran los candados constitucionales que impiden que algunas de estas reformas institucionales puedan producirse en el ámbito local de gobierno. Y es que varias de las reformas propuestas requieren modificar la Constitución federal para poder así reformar las constituciones locales y abrirse paso en los estados de la República. Si alguna ventaja ofrece el federalismo mexicano es, precisamente, su capacidad de albergar una gran diversidad institucional, lo cual permitiría experimentar cambios a escala local sin riesgos para el país en su conjunto. Así, por ejemplo, una de las reformas propuestas más controvertidas, pero al mismo tiempo una de las más apoyadas (64%, según la encuesta) como las candidaturas independientes, podría tener mayor viabilidad en el ámbito local, entre otras razones, por sus implicaciones políticas acotadas: no es lo mismo un candidato independiente a una alcaldía que a la Presidencia de la República. Lo mismo podría argumentarse de la reelección consecutiva o de la ampliación de mandatos: no sólo cobran más sentido en la escala local (por el vínculo más estrecho que existe entre gobernante y gobernado), sino porque sus riesgos políticos estarían circunscritos a determinadas entidades federativas o ciertos cargos públicos. De esta manera, algunas de las reformas institucionales podrían "pilotearse" en los estados, aun cuando no prosperaran a nivel nacional, como todo parece indicar que sucederá. Claro, siempre y cuando estas reformas fueran acompañadas de los candados y controles que obliguen a las autoridades locales a rendir cuentas, algo que tampoco ocurre hoy en día en la mayoría de los gobiernos locales. Por tanto, quizá una vía para lograr la transformación del régimen mexicano podría comenzar por lo local: un buen punto de partida cuando no existen las condiciones necesarias para impulsar los grandes cambios que requiere el país.
Diario Rotativo de Querétaro





