Estos sentimientos de temor y desfallecimiento no resultan extraordinarios en una persona que ha sufrido más de seis años de secuestro en las selvas colombianas, bajo penurias, enfermedades, falsas esperanzas y humillaciones por parte de sus captores, como la misma ex candidata presidencial colombiana testimonió.
Sin embargo, esta es quizás la primera vez que Ingrid mostró públicamente su quebrantamiento; el cual, junto con su valentía, hacen parte de una misma mujer, que tuvo momentos de desesperanza y de gran coraje. Esto lo expresó William Pérez, el cabo del ejército también secuestrado y quien la ayudó a superar infecciones gastrointestinales y una profunda depresión, y quien también fue testigo de su valor al intentar huir en varias ocasiones.
La imagen de Ingrid de cabello largo y mirada triste, que dio la vuelta al mundo, fue tomada cuando ya estaba recuperándose, según explicó el mismo oficial del ejército.
Esa imagen es muy diferente al semblante risueño que hoy vemos de Ingrid liberada. Aunque es evidente el envejecimiento por efecto del sufrimiento, la mala alimentación, las enfermedades y las penurias de la vida de cautiverio en regiones inhóspitas.
Pero su espíritu sigue teniendo la misma templanza que mostró antes del 23 de febrero de 2003, cuando fue secuestrada por las FARC, mientras se movilizaba entre la ciudad de Florencia y la población de San Vicente del Caguán, entonces territorio desmilitarizado como zona de distensión para los diálogos de paz entre el entonces Presidente Andrés Pastrana, y esta guerrilla.
Esta templanza se reveló, también, al declarar que, si retrocediera el tiempo, volvería a tomar la decisión de ir San Vicente del Caguán -cuya alcaldía había ganado con su Partido "Oxígeno Verde"-, pues sus pobladores la necesitaban.
Este sólido compromiso ético es una de las cualidades que ha demostrado en su carrera política, primero como parlamentaria de la Cámara de Representantes (1994) y luego como senadora (1998) por el Partido Liberal, del cual se separó y al que criticó por corrupción, y finalmente como candidata presidencial por su partido verde, situación en la que se encontraba cuando fue plagiada.
La integridad, valentía y capacidad política de esta hija de Colombia y nacionalizada francesa por su padre (el apellido Betancourt es francés) y por haberse casado con el diplomático francés Fabrice Delloye (de quien luego se divorció), bien podría llevarla a ser candidata presidencial en un futuro no muy lejano. Pero, lo seguro es que no se dejaría usar como botín electoral, pues ya tuvo bastante con haber sido manipulada como botín de guerra.
ROTATIVO de Querétaro



