De acuerdo con un estudio realizado para este informe por el Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristán" y Demus, entre enero de 2004 y julio de 2007, han muerto 403 mujeres. El 55 por ciento de ellas tenía entre 16 y 35 años al momento de ser asesinadas.
En los casos identificados, 40 por ciento de las mujeres fueron ultimadas por sus esposos, convivientes, o parejas sentimentales; el 14 por ciento resultó víctima de un familiar, principalmente de su padre o hermanos; mientras que 10 por ciento de los casos fue responsabilidad de la ex pareja o ex esposo, ante la negativa a reiniciar la relación.
Patricia Zanabria, coordinadora nacional de CLADEM Perú, dijo a SEMlac que este informe busca visibilizar, en espacios más amplios, la problemática de la violencia contra la mujer en su modalidad más extrema, que es el feminicidio.
"Queremos sensibilizar, pero también informar a la población de esta situación, que no la podemos medir en su total magnitud, porque se carece de estadísticas reales que puedan diferenciar la problemática, cuyas particularidades se diluyen en otros tipos de violencia y hacen que no se tomen las medidas efectivas del caso", señaló.
Para Zanabria, no se mira con la debida atención el feminicidio, "que tiene en la base la problemática de violencia hacia la mujer, la violencia de género y un enfoque desde una cultura patriarcal que limita y encasilla a las mujeres, no las considera en igualdad, en paridad con los varones y las deja desprotegidas y expuestas a una situación de riesgo".
Por su parte, Carolina Loayza, representante del Colegio de Abogados de Lima, declaró a SEMlac que, de acuerdo con el derecho comparado y la legislación internacional, aún no se ha tipificado el feminicidio. Sin embargo, señaló que esta problemática existe de acuerdo, con la experiencia internacional.
"Por ejemplo, el feminicidio es una práctica usual durante los conflictos armados, una forma de hacer la guerra. El enemigo piensa que, dañando a la mujer, se hace la lucha y eso no es aceptable. Creo que los Estados, al aprobar el Estatuto de Roma, han dado un gran paso, es un esfuerzo por prevenir y sancionar estas prácticas, pero se trata de un proceso largo que empezó desde el inicio del siglo XX y continuamos en el XXI", anotó.
El Estatuto de Roma fue aprobado en 1998 y entró en vigor el primero de julio de 2002. Es el primer instrumento internacional, no referido exclusivamente a las mujeres, que incorpora la perspectiva de género a lo largo de todo su articulado, complementado con normas sobre procedimiento y prueba, y otras sobre elementos de los crímenes, particularmente avanzada en materia de crímenes sexuales.
Entre los crímenes de lesa humanidad y de guerra que tipifica, incluye violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada y otras formas de violencia sexual.
Mía o de nadie
Según el Informe nacional sobre Feminicidio en el Perú, los agresores, luego de confesar su crimen, señalan estar arrepentidos de sus actos, pero responsabilizan a la mujer del hecho. El 34 por ciento de los atacantes cometió el homicidio amparado en los celos, el ocho manifiesta que la violencia se desencadenó ante la negativa sexual de la víctima, mientras que el 14 por ciento reconoce que fue por venganza.
Liz Meléndez, del Programa de Derechos Humanos del Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristán" y una de las autoras del informe, dijo a SEMlac que el Estado peruano no toma conciencia de la gravedad del feminicidio que, día a día, cobra más vidas.
"Se debe crear un registro estadístico sobre el tema de asesinatos de mujeres, con las causales de violencia de género; actuar con la debida diligencia para atender, investigar y sancionar los casos de violencia familiar y prevenir la violencia contra la mujer y garantizar plenamente sus derechos, reconocidos en los derechos internacionales", afirmó.
Meléndez indicó que el término feminicidio está aún en elaboración y debate, y busca superar el concepto de homicidio, nombrando a los crímenes que atentan contra la vida de las mujeres y responden a condiciones permanentes de discriminación.
"Las bases de este problema son las estructuras patriarcales. Para prevenirlo debemos actuar desde las escuelas, trabajar con la educación y también se debe comprometer a los medios de comunicación para que no sigan difundiendo este problema de una manera pasional, porque romantizan la violencia o patologizan al criminal que pierde su responsabilidad individual", indicó.
ROTATIVO de Querétaro



