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Actualizado miércoles 16 de mayo de 2012, 11:48:53 PM (EDT), San Juan del Rio, Querétaro, México

Ecología

Calentamiento global mata a los océanos


Por: Thelma Gómez Durán

martes 21 de julio de 2009
actualizado


México, 21 Jul 09 (EL UNIVERSAL).- El mar se muere y no es una metáfora. La prueba está en el Golfo de México, justo frente a las costas de Texas y Lussiana. Ahí, cada verano más de 20 mil kilómetros del océano son declarados “zona muerta”, porque no hay el oxígeno suficiente para que sobrevivan los peces. No es la única área que presenta el fenómeno. Se han identificado 146 sitios con estas características, una de ellas en territorio mexicano, en el Golfo de California.

Estas zonas muertas aumentarán a causa de la contaminación y el cambio climático, asegura el oceanógrafo inglés Alex Rogers, miembro de la Sociedad Zoológica de Londres y director científico del Programa Internacional sobre el Estado de los Océanos. 

Las afectaciones, dice, no se quedarán en el mar. Serán una especie de bumerán para la vida en la tierra, pues los océanos no sólo ocupan 71% de la superficie terrestre, también producen cerca de la mitad del oxígeno existente en la atmósfera y son algo así como el termostato de la Tierra, porque contribuyen a regular la temperatura del planeta. 

Sin oxígeno 
Los fertilizantes utilizados durante décadas en los campos agrícolas en el suroeste de Estados Unidos son los responsables de que una región del Golfo de México, sea un lugar sin vida durante cierta época del año."Se trata de la segunda zona muerta más grande del mundo", señala Rogers. 

Esa zona es producto de la contaminación química. Resulta que al río Mississippi han ido a parar una gran cantidad de fertilizantes compuestos, principalmente, de nitrógeno. Cuando el río desemboca en el Golfo de México también llega ese nitrógeno que estimula el crecimiento de plantas que, al descomponerse, provocan que los niveles de oxígeno en el lugar bajen hasta ser casi inexistentes. No hay oxígeno en esta parte del océano y los animales que están en esta zona, mueren. 

Fue en 1972, cuando los científicos observaron por primera vez este fenómeno. Ahora, lo que llama la atención, es que "antes era esporádico, pero en los últimos años se ha observado que aparece cada verano y cada vez cubre un área más grande". En 2008, esta zona ocupó más de 20 mil kilómetros cuadrados. 

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), existen cerca de 150 zonas muertas en el mundo. La preocupación de los expertos es que estas áreas aumentan como consecuencia del calentamiento climático, porque los investigadores han observado que el fenómeno se presenta justo cuando las temperaturas se incrementan. 

Un estudio encabezado por Gary Shaffer, de la Universidad de Copenhague, y publicado en la revista Nature, señala que si la temperatura del planeta continúa en aumento, los océanos serán más calientes y la circulación del agua sería más lenta. Esta combinación de factores provocaría que en algunas áreas exista una caída de los niveles de oxígeno y, por lo tanto, sean candidatas a engrosar la lista de zonas muertas. 

En México, una más 
Precisamente, durante la Globec Open Science Meeting, realizada en Victoria, Canadá, a mediados de junio pasado, científicos mexicanos presentaron un estudio en el que muestran la existencia de una zona en donde ya se comienzan a presentar condiciones de "bajo oxígeno". 

Esta área se localiza en la boca del Golfo de California, explica en entrevista Jaime Farber Lorda, uno de los autores del estudio. "En esta área comenzamos a observar condiciones de poco oxígeno, las cuales pueden ser letales para muchas especies". 

El investigador del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese) detalla que el poco oxígeno que hay en la zona está afectando el zooplancton del lugar y modificando la cadena alimenticia del lugar. "Estos cambios afectan mucho más a los peces, porque ellos no se pueden adaptar tan fácil a estas condiciones de baja de oxigeno", resalta Farber Lorda. 

Los primeros estudios muestran que la zona con bajo oxígeno del Golfo de California "no es una consecuencia del calentamiento global, parece ser una situación provocada por la poca circulación de agua que hay en el sitio, pero aún falta estudiar más". 

El doctor Farber Lorda señala que en el mismo congreso de la Globec Open Science Meeting, se presentaron casos de comunidades en Canadá que comienzan a ser abandonados por los pobladores, porque "decayó la pesca a niveles críticos, debido a las concentraciones de ozono en el mar". 

Aguas más ácidas 
Las zonas muertas no son la única prueba de que se están cambiando las condiciones químicas de los océanos. 

El reporte titulado "Climate Change. Global Risks, Challenges & Decisions", en cuya elaboración participaron 70 científicos reunidos en marzo en Copenhague, Dinamarca, señala que el aumento de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ya afecta a los océanos, los cuales presentan entre "27 a 34 por ciento del CO2 producido por las actividades humanas desde la Revolución Industrial". 

La consecuencia directa de la presencia del CO2 es la acidificación de los océanos. "Se está cambiando la química de los océanos. En particular, se han observado cambios en su PH", resalta el reporte. 

"Si tu tomas una bebida muy acidificada, afectas el calcio de tus dientes. Eso es lo que está pasando en el océano: se está afectando a muchos organismos cuyas estructuras dependen del calcio, como las conchas, las algas, el coral y muchos otros", explica Katherine Richardson, investigadora que encabezó el congreso sobre clima que se realizó en Copenhague y del cual surgió el reporte que se menciona líneas arriba. 

En entrevista, la oceanógrafa de la Universidad de Copenhague señala que ya se observan zonas que padecen las consecuencias de la acidificación de los océanos. Por ejemplo, la Gran Barrera de Arrecifes en Australia presenta pérdidas de hasta el 19% del coral. 

Que los corales de Australia o del Caribe se destruyan no es cosa menor. No sólo se terminaría con especies vitales para mantener el equilibrio ecológico de estos ecosistemas, también se terminaría con algunos servicios ambientales que los seres humanos obtienen de ellos, por ejemplo, la protección a las costas. 

Los arrecifes de coral cubren poco menos de 1% de la superficie de la Tierra, pero albergan 1.5 a 2 millones de especies. Además, proveen a las costas una protección ante huracanes o tormentas, la cual se puede estimar en 9 mil millones de dólares por año. 

Termostato alterado 
Daniel Llunch, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), menciona que cualquier variación en el PH impacta en el crecimiento del fitoplancton, que es la base de la cadena alimenticia en el océano. "Es el alimento de muchos peces, entre ellos, sardinas, anchovetas o arenques que son fundamentales para la industria pesquera", dice. 

No sólo los humanos tendrían menos alimento. Muchas especies están en peligro de extinguirse por el deshielo de los polos, señala Katherine Richardson: "El sistema ecológico de la Antártida se construye sobre hielo de mar. Por debajo de esa capa de hielo hay una gran colección de fitoplancton, del cual se alimentan varias especies de peces que son el alimento para pingüinos, osos polares, ballenas y focas. Cuando se desgasta el hielo, el fitoplancton ya no se acumula ahí. 

Ya no hay comida... Cuando decimos que el oso polar está amenazado por el cambio climático no se trata sólo por el calor, se trata de que no tiene comida". 

El deshielo de los polos no sólo aumentará el nivel del mar y deja sin alimento a diversas especies, también provocaría que los océanos absorban mayor cantidad de radiación solar. "El hielo y la nieve reflejan mucha de la radiación del Sol que recibe la Tierra. Si hay cada vez menos hielo, entonces esa radiación la absorben los mares y es posible que se pueda incrementar aún más la temperatura del planeta", resalta Katherine Richardson. 

El doctor Artemio Gallegos García, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, explica que el océano es el que más calor absorbe de la radiación solar. "El primer metro de profundidad del mar absorbe lo mismo que toda la atmósfera... por ello, si se altera la capacidad térmica del océano, subirá la temperatura del planeta. Así que estamos afectando de manera sustancial el funcionamiento actual y futuro del clima". 

Salvar a los océanos 
Para conocer mejor los procesos que ocurren en el océano, existe una iniciativa mundial, denominada ARGOS, que pretende colocar 15 mil sistemas de radiosondeo en diferentes zonas del océano. Con estos instrumentos se busca tener más datos sobre los cambios que se están dando en los ecosistemas marinos. 

Varios oceanógrafos, entre ellos Katherine Richardson y Alex Rogers, impulsan una iniciativa para comenzar a salvar a los océanos. Se trata de crear "reservas biológicas en los mares, donde dejamos que las especies existan con la menor cantidad de estrés y así poder conservarlos", explica Richardson. En la actualidad, del total de reservas biológicas que han sido declaradas en el mundo, sólo el 10 por ciento se ubica en los océanos. 

Para México, la situación de los océanos tendría que ser un tema "de seguridad nacional", señalan los investigadores. No sólo porque los mares mexicanos representa lo doble del territorio continental del país, sino porque México captura cerca del 1.5% del volumen total de la producción pesquera mundial. Y esta actividad da empleo directo a cerca de 400 mil personas. 

Sin embargo, el país no cuenta con datos sistemáticos sobre la situación de los mares mexicanos, asegura Artemio Gallegos García. Incluso, menciona que alrededor del 80% de las estaciones del Servicio Mareográfico Nacional han estado fuera de servicio por cerca de 15 años. 

"Los océanos son los grandes olvidados", lamenta Alex Rogers. El desdén que existe hacia los ecosistemas marinos, resalta, tiene su origen en la ignorancia: "La gente sólo conoce una mínima parte de ellos. En vacaciones van a la playa y sólo observan la superficie. No se dan cuenta de que es un ecosistema vital para su existencia y para la vida en el planeta. Se les olvida que la vida en la tierra comenzó en los océanos. 


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