Al interior de Acción Nacional se está librando una férrea batalla que más que duros contra neopanistas parecieran identificarse como los doctrinarios frente a los pragmáticos.
Acción Nacional tardó más de 6 décadas para arribar al poder; la alternativa que planteó Manuel Gómez Morín para hacer frente a lo que en sus inicios fue el PNR y a la postre se convertiría en el Partido Revolucionario Institucional, tuvo un largo tránsito para hacer realidad el acceso al poder bajo un concepto doctrinario diferente al que planteó el autodenominado partido que hizo de la Revolución su estafeta.
Fueron primero algunos gobiernos estatales; empezando en Baja California para consolidar después en el centro de país el "corredor azul" entre los que se encontró Querétaro como Acción Nacional fue ganando espacios para finalmente en el 2000 con Vicente Fox, lograr por primera vez la alternancia en la Presidencia de la República.
En ese transcurso, Acción Nacional, ya en el poder, ha sufrido una transformación, generándose dos grandes corrientes; los que apegados a los principios y la doctrina de Gómez Morín lucharon por un partido con un concepto diferente y los que desde un punto de vista estrictamente práctico, luchan por el poder por sí mismo y por conservarlo.
Es así como puede explicarse la dura lucha que sostienen las dos principales corrientes en el blanquiazul que por momentos parece que habrán de generar una profunda fractura que puede debilitarlos y hasta hacerles perder el poder.
Bajo un esquema distinto, el Partido Revolucionario Institucional, que alcanzó y conservó el poder por más de 7 décadas; mas sus excesos, la división de grupos y la corrupción hicieron finalmente que la población buscara otra alternativa que encontró en Acción Nacional.
El primer gobierno de la alternancia, no cumplió las expectativas que generó el cambio, en mucha parte por la personalidad misma del Fox y su compañera Martha y otra proporción por la imposibilidad de romper inercias e intereses que el anterior partido se negó a conceder.
No obstante el gobierno de cambio y la alternancia logra hilvanar un segundo período presidencial que le está dando la oportunidad de consolidar muchas cosas.
En ese contexto, siguen presentándose las dos grandes corrientes al interior de panismo, los que son custodios de los principios y la doctrina y quienes desde el punto de vista pragmático acensan al poder.
En Querétaro, son ya dos períodos consecutivos los que Acción Nacional logra el triunfo en la gubernatura y no es la excepción que ambas corrientes se dibujen con claridad.
Los denominados "duros" son los herederos de la doctrina, de los principios, de las familias custodias que por años fueron oposición y que supieron encontrar la coyuntura histórica para llegar al poder.
Los también denominados "PUNES" por las siglas de los apellidos de los más antiguos y tradicionales militantes (Puga, Urbiola, Nava), agregándose ahora el apellido de Botello, operaron políticamente hasta conseguir el poder que ahora disputan más que al exterior, al interior de su Partido.
Puga, Urbiola y Nava, en una segunda generación y Botello en una primera, lograron el control absoluto de su partido.
Fueron ellos, junto con Ramón Lorencé los que abrieron nuevas expectativas para su partido que antes tenía que buscar -auténticamente- con la linterna de Diógenes a sus candidatos y ahora, le sobran y rebasan al ser el Partido en el poder.
Estas nuevas corrientes son las que ahora están en franco enfrentamiento y que, de no advertirlo a tiempo podrían provocar una seria fractura que debilitaría sus posibilidades de continuar en el gobierno
A la luz de estos principios se puede explicar el porqué hay cada vez una mayor confrontación al interior del PAN que está por escribir un capítulo más.
Este podría ser el que Rafael Puga, deje de ser, en relativamente poco tiempo el Coordinador de la bancada panista en la Legislatura.
El origen de este capítulo está en el incidente que se presentó al "reventarse" la asamblea en Ezequiel Montes hace unas semanas, cuya acción se atribuye a Hipólito Pérez, a quien a corriente tradicional del PAN lo considera una arribista.
A raíz de ello se decidió suspender de sus derechos a Hipólito, pero se advirtió que de hacerlo, buscarían una respuesta inmediata como reacción e inconformidad.
Es ese espíritu revanchista el que ahora está haciendo pensar que Puga podría dejar de ser el coordinador de la bancada.
La decisión sobre ello está en el presidente del Partido quien, sin duda deberá valorar si es este tipo de acciones los que fortalecerán a su partido o si, por el contrario, están haciendo germinar la semilla de la división que lo único que hará será debilitarlo.
Será interesante ver qué pasa pues ello nos indicará por qué camino habrá de transitar el PAN en los próximos meses hasta llegar a la decisión de elegir a su próximo candidato a la gubernatura.
Habrá que estar pendientes....
ROTATIVO de Querétaro



