La operación contó con el apoyo de la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos) y las fiscalías colombiana y de Dallas (Texas). La policía colombiana confirmó que el operativo se desarrolló simultáneamente en Medellín, Cartagena, Barranquilla y Cali, y se convirtió en el más grande y exitoso, según comandante de la policía, el general Óscar Naranjo, desde la Operación Milenio desplegada en 1989 para capturar a Fabio Ochoa, lugarteniente de Pablo Escobar. Armas, dinero y drogas fueron algunos de los elementos obtenidos en los allanamientos, pero también la detención de 12 pilotos de aviones entre los que se encontraba una mujer, de la que no trascendió aún la identidad pero que Naranjo cuenta "que era el enlace directo de los cárteles colombianos y el delincuente mexicano Joaquín Guzmán". Según el jefe policial, "nos hemos asegurado de que no hubiera ninguna fuga de información, por lo que se aseguraron el ciento por ciento de las capturas". El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, saludó la acción desde la ciudad de Caucasia, al noroeste del país, donde presidió su consejo de ministros, al considerar el operativo "un paso en la dirección correcta". "Estos bandidos tenían conexión entre Colombia y los cárteles de Ciudad Juárez y Sinaloa, en México", acotó Uribe en declaraciones radiales. En cuanto a los 12 pilotos detenidos, Naranjo dijo que "volaban" con cargas de diferentes narcos y en su mayoría tenían más de cinco mil horas de vuelo en aeronaves como la King 500 y Centurión con la que introducían las cargas en Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Guatemala, México y Estados Unidos. El megaoperativo fue el resultado del trabajo de 35 equipos policiales que vinieron colaborando durante varios meses, a partir del accidente de un avión con un cargamento de drogas en junio pasado, según fuentes policiales.
Diario Rotativo de Querétaro





