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Sin duda, Bronson tiene razón; la vida de esta modelo nacida en Londres, Inglaterra, es un claro ejemplo de éxito y drama, desde que fue descubierta por un agente de modelos en el aeropuerto JFK de Nueva York, hasta su más reciente romance con el músico James Hince, del grupo The Kills.
Moss es hija de una camarera y un agente de viajes, cuya infancia no tuvo nada de particular. Kate fue una mala estudiante que solía refugiarse en los deportes; sin embargo, con tan sólo 14 años, su peculiar belleza llamó la atención de Sarah Doukas, fundadora de Storm Model Management.
A principios de los 90, Katherine Ann Moss fue identificada como el epítome de la antimodelo, gracias a su diminuta figura y su 1.69 metros de estatura. Todo parecía indicar que la incipiente carrera de la británica estaría condenada al fracaso, pues en el mundo del modelaje de aquel entonces sólo reinaba la belleza espectacular de Cindy Crawford, Claudia Schiffer y Naomi Campbell.
Pero en 1993, la presencia de Moss en la industria dio un giro radical. Calvin Klein la eligió como imagen de sus campañas publicitarias, catapultando la tendencia "heroína chic", término que hizo alusión al look cadavérico que mostraba la modelo.
Las críticas no se hicieron esperar y la prensa la acusó de anoréxica y drogadicta. La polémica llegó a altos niveles e incluso el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, se declaró en su contra, pero ella no dudó en contestar: "¿Cuántas veces puedes decir que no eres de esa forma? No tiene caso prestarles atención".
Entonces su carrera despegó de una forma sin precedentes, convirtiéndose en la consentida de las pasarelas. Moss se transformó en el maniquí ideal de Gucci, Dolce&Gabbana, Louis Vuitton, Versace, Burberry, Chanel y Christian Dior.
Kate estaba en la cima. Su vida sentimental estaba colmada de personajes como el fotógrafo Mario Sorrenti y el actor Johnny Depp, incluso se dio el lujo de tener una hija, Lila Grace, con Jefferson Hack, editor de la revista Dazed&Confused.
Como amigos ya tenía a figuras como Elton John, Marianne Faithfull y Johnny Cash, quienes la eligieron como estrella de sus videos musicales.
No existía ámbito en el que Moss no triunfara.
En 1999 interpretó a una reina ficticia de Inglaterra en la comedia de tv, Blackadder.
Asimismo, su forma de vestir se convirtió en blanco e inspiración. Kate puso de moda shorts de mezclilla, pantalones pitillo, mascadas de Alexander McQueen, bolsos de Balenciaga y zapatos tipo flat.
El Council of Fashion Designers of America (CFDA) la nombró "influencia de la moda", mientras que las revistas Vanity fair y Vogue la incluían en sus respectivas listas de "mejor vestidas".
Pero, ¿habría algo que le arrebatara la gloria? El 15 de septiembre de 2005 la duda se disipó.
El periódico The daily mirror publicó fotos de Moss inhalando cocaína durante una grabación de la banda Babyshambles, agrupación de Pete Doherty, una de las parejas más polémicas de la modelo y a quien varios señalan como la causa principal de la adicción de Moss.
Sus contratos con Chanel, Rimmel y H&M fueron rescindidos, enfrentó un juicio por posesión de droga e ingresó a una clínica de desintoxicación.
Parecía que la niña consentida de la moda se quemaba en la más despiadada de las hogueras mientras el escrutinio de la prensa olvidaba sus logros y se concentraba en la controversia de sus debilidades. De un momento a otro, Kate pasó de ser la modelo a otra celebridad víctima de los excesos.
Sin embargo, personalidades como la modelo Helena Christensen, la actriz Catherine Deneuve y el mismo Johnny Depp salieron en su defensa; de hecho, el diseñador Alexander McQueen lució una camiseta que decía "I love you, Kate" al término de uno de sus desfiles.
Un año después, Moss regresó más fuerte que nunca, renaciendo de entre sus propias cenizas. La belleza británica consiguió 18 contratos con marcas como Donna Karan, David Yurman, Versace, Longchamp e Yves Saint Laurent, entre otras.
El artista Marc Quinn hizo una escultura en oro de su musa, que fue exhibida en el Museo de Arte Británico y que ha sido reconocida como la más grande obra de su tipo desde la época del antiguo Egipto.
Además, fue invitada por la cadena inglesa Topshop para diseñar su propia línea de ropa, la cual se vendió en 225 boutiques de todo el mundo.
Para el lanzamiento de la primera colección, Kate apareció en vivo dentro del escaparate de la tienda en Londres, abarrotando las calles de fanáticos enardecidos y fotógrafos ávidos de imágenes.
Por supuesto, la nueva faceta de Moss también, fue criticada. El New York post afirmó que las prendas eran una copia del guardarropa de la novel diseñadora, titulando el artículo "DupliKate".
Mientras la industria volvía a rendirse a sus pies, el ave fénix de 35 años terminaba su relación con Doherty, tras dos años de altibajos: "Era como vivir con una maldita acosadora", dijo el músico.
Ahora Kate parece estar comprometida con James Hince, aunque la noticia no se ha confirmado.
Hay Kate Moss para rato y más que una autobiografía, la chica de los grandes pómulos parece estar capturando la leyenda que ha hecho de su vida. EL UNIVERSAL
Diario Rotativo de Querétaro






