México, 11 agosto 10.- Clint Eastowood. Ese fue el héroe de la infancia de James Purefoy, el actor inglés que ahora protagoniza la película “Cazador de demonios” y donde interpreta a ese cazador muy al estilo de aquellos vaqueros justicieros que hicieron famoso a Eastwood.
De hecho, al aceptar este trabajo pensó inevitablemente en que estaba haciendo realidad una fantasía infantil: "Convertirme en un héroe de películas de acción como Clint".
- Tu personaje es primero un asesino sanguinario y luego un justiciero. ¿Lo consideras un héroe o un villano?
Me encanta hacer personajes que desconciertan al público. Que la gente no sabe si amarlo u odiarlo. Porque así es la vida, yo no soy un héroe y tampoco un villano. Entonces el cazador es las dos cosas y eso lo descubres en el desarrollo del filme.
Usted ha hecho mucho teatro en Londres; en su currículum tiene varios "shakespeares". - ¿Por qué le interesó hacer una película de acción?
Cuando yo era un niño, me llevaban al cine para ver un montón de sapaghetti westerns, esas películas del oeste producidas con bajo presupuesto.
Lo que más me gustaba era ver a Clint Eastowood porque uno no sabía si era bueno o malo. Si uno busca la palabra "enigmático" en el diccionaro Oxford, no me sorprendería que hubiera una foto de Eastwood.
- ¿Tu cazador de demonios es una especie de vaquero gótico y sanguinario?
Es un personaje que me recordó mucho a esos vaqueros. Me parece que fue cortado con la misma tijera porque se expresa mediante la acción, no las palabras. Cada escena es un enorme esfuerzo por hacer gestos, no por parlamentos.
- ¿Te sientes también ya parte de la tradición Eastowood?
¡De ninguna manera! Ojalá que yo tuviera la décima parte del talento de Clint para decir que soy su heredero.
- ¿Qué le ofrece el cine que no pudo encontrar en el teatro?
Yo empecé a hacer teatro porque no había más opciones. En esa época el cine inglés estaba en bancarrota. Y entré en la Compañía Nacional, donde hice obras de Shakespeare y me ayudó a entender que la actuación no se trata de tener fama.
- Pero la fama tiene ventajas
No lo creo; dime una.
- ¿Más dinero?
Quizá. Pero hay otras cosas. Mi hijo tiene 13 años y adora "Cazador de demonios". Eso es más gratificante que la fama. (EL UNIVERSAL)
Diario Rotativo de Querétaro




