Los comunicadores (viejos como nuevos) deben impulsar un periodismo al servicio de la sociedad, el cual permita a los ciudadanos ser los primeros actores de la noticia. Renovarse es la misión.
La mayor carencia que tienen los medios es que siguen actuando como propiedad del Estado, olvidando la vocación del periodismo. Por fortuna a lo largo y ancho del país existen algunos medios, llámense estaciones culturales o educativas, que operan sin fines de lucro, es decir con recursos que no provienen del Estado. Y eso lo salva. Es urgente que las nuevas generaciones impulsen un periodismo diferente, el cual surja de las realidades y necesidades de los ciudadanos.
Dejar a un lado los golpes bajos, la "declaracionitis" banal de quines ostentan el poder, es lo más digno que los periodistas podemos hacer en estos tiempos en que se exige la libre expresión. Ocuparnos del saber qué dicen los mexicanos respecto a diversos acontecimientos nutre mucho más el oficio de informar; siempre y cuando se investigue con elementos y a fondo, para llegar a una solución.
Fomentar la vocación social en los medios en beneficio de la población es una premisa, pues estamos viviendo en una sociedad plural y democrática. No demos relevancia al periodismo faccioso en donde los medios son actores que buscan dirimir la polarización según sus convicciones políticas e intereses económicos. La información verídica y objetiva, debe seguir siendo la herramienta primordial de los medios y sus comunicadores y no convertirse en propaganda de quienes tienen el poder y que lo usan a su modo y antojo, haciendo de el un imperio de la censura.
Enfrascados, en las notas oficialistas, los periodistas se olvidan de lo más sustancial del oficio que es la relación con el público. Al hartazgo generalizado es a lo que se esta llegando, los discursos trillados de siempre, cansan al lector. Y lo peor es cuando entonces "los poderosos" crean líderes de opinión ficticios que apoyan o atacan a alguien o algo según la línea política y comercial de la casa editorial. Políticos que pagan a cambio de inmunidad. Eso explica que la mayoría de los medios operen por consigna y nunca expliquen sus cambios de parecer.
Trasformar el periodismo buscando que ya no domine la prensa del poder es algo que debemos aprender. Pues el compromiso del periodista ha de ser ante todo con sus lectores. ¿Quién le pone el cascabel al gato?
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ROTATIVO de Querétaro



