Al concluir el “debate” del pasado lunes, el organizado por el Instituto Electoral de Querétaro (IEQ), la sensación más próxima fue la de no haber escuchado elementos políticos suficientes como para poder diferenciar a uno y otro de los siete candidatos a gobernador que participaron en la reunión.
Ninguno de los siete pudo o quiso explayarse en propuestas concretas que marcaran esa puntual diferencia entre su proyecto de gobierno y el de los demás, de tal manera que un ciudadano común pudiera definir su intención de voto bajo esa perspectiva.
Más que eso, escuchamos coincidencias en los planteamientos políticos, a pesar de estar disfrazados en slogan de campaña.
¿Por qué fue así? ¿Por qué realmente no debatieron los aspirantes a gobernar? ¿Por qué el momento de mayor confrontación tuvo que ver con acusaciones y diatribas y no con propuestas políticas diferentes?
*Políticos o mercancías
Está claro que la contienda electoral se definirá por la mayor cantidad de votos que se acumulen a favor, lo que implica para todos los contendientes el tomar decisiones y realizar acciones tendientes a ese objetivo: conseguir más votos.
Para alcanzar esa meta, los candidatos buscan un proyecto, una obra, algo que les permita influir en las percepciones cotidianas de una audiencia plural o, mejor, dentro de una pluralidad de audiencias.
Está claro que ante esa diversidad de pensamiento político que representa nuestra sociedad, colocarse en un punto fijo de ese pensamiento implica contraponerse al resto de quienes no comparten esa percepción política.
Y por eso, precisamente para evitar esa claridad política y con ella la pérdida de votos, los candidatos y los partidos buscan acomodarse de tal manera que las audiencias los perciban no radicales.
Utilizando el viejo y desgastado lenguaje de la geometría política, los aspirantes a gobernar "se acomodan" en el centro; no importa que sea centro-izquierda o centro-derecha, pero en el centro.
De esta manera, entonces, ni espantan al electorado con posiciones que pudieran ser interpretadas como "radicales", ni corren riesgos innecesarios que los conduzcan a perder votos.
Baste recordar que el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), José Carlos Borbolla, dijo estar de acuerdo en propuestas realizadas por José Calzada y Manuel González.
Así, al no existir una confrontación de ideas políticas; al quedarse vacío el ámbito para la propuesta gubernamental, sencillamente le sacan la vuelta al debate o, en el mejor de los casos, lo provocan por vía de la acusación, del señalamiento del error, del vituperio, aún cuando éste o éstos, tengan sustento real.
Conscientemente, entonces, tanto los candidatos como los integrantes de su equipo de apoyo, y sus asesores, buscan opciones que sustituyan a las propuestas y planteamientos ideológicos que logren atraer al elector y le entregue su voto.
El camino por el que se ha optado es el de usar la propaganda política en los medios, no tanto por informar sino por persuadir, por valerse de las emociones, seducir, y si presenta alguna información, ésta debe servir para apoyar la idea central del mensaje: el candidato y no los programas de gobierno.
De esta manera, por ejemplo, los electores queretanos iremos a las urnas a votar por el slogan que más genere nuestras emociones; el "vamos por más" de Manuel González Valle y el resto de los candidatos del Partido Acción Nacional (PAN), o el "creo en ti" de José Calzada Rovirosa y la alianza del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el Partido Nueva Alianza (Panal).
Es una tesis que establece que la democracia está siendo reducida a unos procesos electorales competidos pero con escaso o nulo debate de ideas y propuestas políticas, en los que los partidos y candidatos sustentan las campañas políticas no tanto en sus propuestas y planteamientos ideológicos, sino en torno a las características carismáticas de los candidatos, procurando seguir casi siempre las pautas del mercado político.
Y otra vez, por eso es que tiene tanto valor para los candidatos, el ser apoyados por compañeros y compañeras de su partido que se les considera son eso, carismáticos.
Por eso el éxito en Querétaro del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, que logró reunir a unas cinco mil mujeres.
Por eso es que el PAN trajo a un recorrido por varios municipios, al Senador de la República, Santiago Creel Miranda, uno de los panistas mejor posicionados como potenciales candidatos presidenciales en el 2012.
Es real que la contienda electoral en Querétaro ha resultado sumamente competida, pero con escaso o nulo debate de ideas y propuestas políticas.
La competencia es de slogan, de candidatos carismáticos...y de enfrentamientos legales
*La otra cara
Al no existir elementos programáticos que los distingan, los candidatos son instruidos a actuar frente a las cámaras, a lucir creíbles, honestos, más que a formular un programa político.
En fin, casi como estrellas del espectáculo -guardando las debidas proporciones- procuran mantener sus índices de popularidad ante el electorado permanente y ser objeto de noticia por parte de los medios.
En lugar de promover ideas, se promueven candidatos como soluciones a los problemas públicos.
En contraparte y como estrategia electoral, también se busca la confrontación, la polarización, mediante la acusación pública del contrario.
Por eso es que la semana recién concluida se constituyó en la de mayor polémica durante el periodo de campaña electoral gracias a las confrontaciones que se han suscitado entre los partidos políticos.
Las sanciones legales, las acusaciones públicas, las réplicas y contra réplicas que no existieron en el "debate" organizado, florecen en el debate callejero.
Es la disputa por los votos. No importa que sea sin promover programas gubernamentales. Lo que importa es lograr la mayor cantidad de votos en los tiempos de la confrontación mediática.
Por eso, hoy más que nunca es fundamental la reflexión ciudadana sobre los criterios para emitir el voto. Uno de ellos, pudiera ser, entregárselo al candidato o candidata que firme, ante notario público, su compromiso de cumplir lo que en campaña prometió.
Es poco pero peor es dejar el voto en blanco.
Diario Rotativo de Querétaro





